Un ayuno puede durar cualquier periodo de tiempo que uno sienta la necesidad de seguir. No existen reglas estrictas, cada persona tiene la libertad de elegir el tipo y la duración del ayuno. Estas diferentes formas, tipos y duraciones de ayuno, acompañadas de oración, se gestionan de acuerdo con la convicción personal o la guía del Espíritu Santo. Veamos ejemplos, como fuentes de inspiración.
El ayuno NO debe ser un intento de imponer nuestra voluntad a Dios, por el contrario, debe ser un medio para someternos a la voluntad del Padre.
Esdras oró y ayunó por un viaje seguro mientras guiaba a los israelitas de retorno a Jerusalén.
“Ese día, a las orillas del río Ahava, convoqué a un ayuno general en honor de nuestro Dios, para pedir que a nosotros y a nuestros niños, y a nuestros bienes, nos guiara por el camino correcto. No me atreví a pedirle al rey que enviara con nosotros soldados y gente de a caballo para defendernos de los enemigos en el camino, pues le había dicho: El poder de nuestro Dios hace bien a quienes lo buscan, pero no a quienes lo abandonan, los cuales experimentan su enojo. Así que todos ayunamos ese día, y le pedimos al Señor que nos bendijera, y él nos bendijo”. Esdras 8:21-23 RVC.
El propósito primordial del ayuno es buscar a Dios mediante la adoración, la oración y la meditación en la Biblia. Las Escrituras también revelan que existen propósitos secundarios para el ayuno, mismos que deben considerarse como extensiones naturales del mismo.
La Palabra muestra a personas que buscan a Dios en ayuno con diferentes propósitos secundarios, tales como la consagración y el arrepentimiento, así como propósitos distintos como la liberación, la sanidad, la protección y la intercesión para la restauración del pueblo. Una vez que el propósito principal para ayunar ha sido establecido en el corazón, entonces podemos entender que también hay propósitos secundarios para ayunar.
El ayuno transforma nuestra alma de una manera única. Nuestra vida cristiana está destinada a moldear e influir en nuestra voluntad, razón y emociones, y no al revés. En otras palabras, nuestra capacidad de elegir, pensar y sentir debe ser guiada y controlada por el Espíritu Santo que mora en nosotros; no al revés.
Solo la Palabra de Dios tiene el poder de restaurar el alma. El ayuno saca al alma de su estado habitual de control, dejando al descubierto sus motivos e intenciones ocultas.
El relato bíblico de la creación revela la naturaleza tripartita del ser humano. Dios formó una figura de arcilla (el cuerpo), le infundió el aliento de vida (el espíritu) y de la combinación de ambos surgió lo que define al hombre: un alma viviente.
Cada parte del ser humano tripartito es consciente de algo. El espíritu es consciente de las cosas espirituales. El alma hace que el hombre sea consciente de sí mismo. El cuerpo nos da conciencia de las cosas naturales, sirviendo como medio a través del cual el ser interior interactúa con el entorno externo. La Palabra de Dios enseña que el cuerpo sin el espíritu está muerto:
Pues así como el cuerpo está muerto si no tiene el espíritu, también la fe está muerta si no tiene obras. Stg. 2:26 RVC
“También les contó una parábola: Nadie corta un retazo de un vestido nuevo para remendar un vestido viejo. Si lo hace, no solamente arruinará el vestido nuevo, sino que el remiendo no quedará bien en el vestido viejo”. Lc. 5:36 RVC
Si alguien tuviera una prenda vieja y le ofrecieran una nueva, lo lógico sería cambiarla. Ninguna persona razonable cortaría retazos de una prenda nueva para remendar una vieja. ¿Qué nos quería enseñar el Maestro?
“Te acordarás de todo el camino en el desierto, por donde el Señor tu Dios te ha traído estos cuarenta años en el desierto, para oprimirte y ponerte a prueba, y para saber lo que había en tu corazón, y si habrías de cumplir o no sus mandamientos. El Señor te oprimió, y te hizo sentir hambre, pero te alimentó con maná, comida que ni tú ni tus padres habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vive el hombre, sino que vive de todo lo que sale de la boca del Señor”. Dt. 8:2-3 RVC.
Pablo, hablando sobre la conducta de los israelitas que salieron de Egipto dijo: Todo esto les sucedió como ejemplo, y quedó escrito como advertencia para nosotros, los que vivimos en los últimos tiempos. 1 Co. 10:11 RVC.
La crisis crea temor. Es por ello por lo que durante los tiempos de crisis hay tres cosas que tenemos que hacer:
Desarrollar un espíritu de lucha. Stg. 4:7 RVC, Por lo tanto, sométanse a Dios; opongan resistencia al diablo, y él huirá de ustedes.
No huyas del gigante que te acosa. Tú deberías ir corriendo a enfrentar al gigante que te está acosando. David lo hizo, pero no fue en su propia fortaleza, fue a enfrentarlo en “el nombre del Señor”











