El profeta Joel, antes de mencionar el derramamiento del Espíritu Santo, proclama que Dios enviará lluvia:
“Y ustedes también, hijos de Sion, alégrense y llénense de gozo en el Señor su Dios; porque Él les ha dado la primera lluvia a su tiempo, y enviará sobre ustedes lluvias tempranas y tardías, como al principio”. Jl 2:23 RVC.
Las lluvias, metafóricamente, apuntan al derramamiento del Espíritu Santo. Parece que el profeta las usó intencionalmente para ilustrar los eventos de Pentecostés así como el cumplimiento aún mayor que tendrá lugar en los últimos tiempos.
Una de las características que definen el tiempo previo al glorioso regreso del Señor es la restauración.
“Por lo tanto, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, para que sus pecados les sean perdonados y Dios haga venir sobre ustedes tiempos de alivio y les envíe a Cristo Jesús, que ya les fue anunciado; Es necesario que el cielo reciba a Jesús hasta el momento en que todas las cosas sean restauradas, lo cual Dios ya ha anunciado desde los tiempos antiguos por medio de sus santos profetas”. Hch. 3:19-21 RVC
Si has estado luchando contra la falta de dinero, si las cuentas se acumulan, si sientes que cada puerta está cerrada y nada de lo que intentas funciona, este mensaje puede ser importante para ti.
El Salmo 23 es portador del secreto para romper la maldición de la pobreza. Este Salmo puede hacer que cambie todo para ti. Debes tener presente que la pobreza no es la voluntad de Dios para tu vida. Ya que Dios no se glorifica con tu escasez, Él lo hace cuando sus hijos damos fruto. Cuando uno tiene lo suficiente incluso para bendecir a otros, no solo para sobrevivir, orando para que alcance el dinero día a día.
La pobreza no es solo una condición económica, muchas veces es un espíritu, una maldición, un peso demoníaco enviado para agotarte, distraerte y para destruir las promesas que Dios puso sobre tu vida.
Si lo que tenemos que hacer, lo podemos hacer por nuestra cuenta y en nuestras fuerzas, nosotros no necesitaríamos una gran medida de fe para hacerlo. No se necesita una gran medida de fe para aquello que es posible, pero si para aquello que es imposible.
En situaciones que parecen ser imposibles de ser superadas, algunos creyentes se rinden. Y para peor, utilizan el argumento que dice: “si es la voluntad de Dios...”. En otros casos, hay creyentes que luchan hasta quedar exhaustos, y tratan de hacer cosas en sus propias fuerzas y utilizan un cliché extrabíblico que dice “Dios ayuda a aquellos que se ayudan a sí mismos”.





