Si lo que tenemos que hacer, lo podemos hacer por nuestra cuenta y en nuestras fuerzas, nosotros no necesitaríamos una gran medida de fe para hacerlo. No se necesita una gran medida de fe para aquello que es posible, pero si para aquello que es imposible.
En situaciones que parecen ser imposibles de ser superadas, algunos creyentes se rinden. Y para peor, utilizan el argumento que dice: “si es la voluntad de Dios...”. En otros casos, hay creyentes que luchan hasta quedar exhaustos, y tratan de hacer cosas en sus propias fuerzas y utilizan un cliché extrabíblico que dice “Dios ayuda a aquellos que se ayudan a sí mismos”.


