Todos tenemos convicciones e ideas de lo que es verdad. Muchas personas tuvieron la oportunidad de ver algunos destellos de la bondad de Dios y han seguido su propia lógica y razón, en algunos casos muy alejados de los parámetros bíblicos. Ese va a ser siempre un riesgo. No sabemos lo que no sabemos. No podemos tratar que la Biblia diga lo que nosotros creemos, tenemos que ajustar lo que creemos de acuerdo a lo que establecen las Escrituras.
Jesús, no tenía ningún problema en confrontar una y otra vez, aquellas aberraciones o malas interpretaciones de las Escrituras que hacía la gente de su tiempo. ÉL no era pasivo para nada. Jesús no tenía una actitud contemplativa.
Muchas de las experiencias proféticas descritas en la Biblia sirven para señalar los propósitos que tiene Dios para
su Iglesia. Estas historias bíblicas revelan el corazón de Dios y algunos de los planes que el Señor tiene para
nosotros.
La intención de Dios que podemos apreciar tiene que ver con manifestarse en nosotros y a través de nosotros
y como resultado, transformar la naturaleza del mundo que nos rodea. Tenemos que “ver”, recibir y abrazar
esto como una parte importante de nuestra razón de ser.



