La Biblia revela el secreto de la libertad financiera. Pocos conocen lo que enseña la Biblia acerca del uso de las posesiones materiales, y muchos de los que conocen estos principios viven como si no creyeran en ellos.
“…Hay más bendición en dar que en recibir” Hch. 20:35 RVC
Pero, ¿Cuántos de nosotros, creyentes cristianos, actuamos como si creyésemos en esto?
El don de diversidad de lenguas, opera asociado con el fruto de mansedumbre.
Al uso del don de forma privada vamos a llamarle “lenguas devocionales” y al uso del don en público vamos a llamarles “diversas clases de lenguas”
“Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia. 1 Co. 14:2-4
Existen 3 clases de fe:
i. La fe para aceptar al Señor Jesucristo como nuestro Señor y Salvador.
ii. Existe una clase sobrenatural de Fe para ayudarnos en las ocasiones difíciles.
iii. El fruto de la fidelidad (fe) , el cual viene de nuestro espíritu humano nacido de nuevo.
El don de discernimiento de espíritus es asistido por el fruto de la Fe (fidelidad), porque para ser un amigo verdadero es necesario ser fiel. La fidelidad es importante para Dios.
El don de la profecía opera con el fruto de la bondad.
Profecía – significa fluir, burbujear, soltar, levantar, retozar, saltar.
Bíblicamente, la profecía debe confortar (fortalecer, vigorizar), edificar y animar (consolar, alentar).
La palabra bondad deriva de las palabras griegas Kalos y Agathos, la primera significa atractivo a la vista y la segunda significa santo o moral. Cuando se examina el fruto de la bondad, lo primero que se piensa es cuán atractivo es este fruto, no cuan moral es. Por ello la profecía debe ser siempre atractiva.





