La Biblia revela el secreto de la libertad financiera. Pocos conocen lo que enseña la Biblia acerca del uso de las posesiones materiales, y muchos de los que conocen estos principios viven como si no creyeran en ellos.
“…Hay más bendición en dar que en recibir” Hch. 20:35 RVC
Pero, ¿Cuántos de nosotros, creyentes cristianos, actuamos como si creyésemos en esto?
Jesús habló del dinero más que de cualquier otro tema. Uno de cada seis versículos en los evangelios, y 16 de las 38 parábolas dadas por el Señor, se centran en el uso de las posesiones materiales.
Dios se interesa por nuestras finanzas y cómo las utilizamos.
“Den, y se les dará una medida buena, incluso apretada, remecida y desbordante. Porque con la misma medida con que ustedes midan, serán medidos”. Lc. 6:38 RVC
Jesús establece la fórmula para la libertad financiera. Él dice que el secreto para lograr la libertad financiera es practicando el mandato bíblico de DAR.
Dios NUNCA sufre una crisis financiera. El Todopoderoso dice lo siguiente:
“Si yo tuviera hambre, no te lo diría, pues el mundo y su plenitud me pertenecen”. Sal. 50:12 RVC
“La plata y el oro son míos. Palabra del Señor de los ejércitos”. Hag. 2:8 RVC
Todo está basado en una simple ley: Tu cosechas lo que siembras. No siembras, no cosechas.
Veamos esa ley simple: Den,.. esta es la siembra. …, y se les dará una medida buena, incluso apretada, remecida y desbordante, esta es la cosecha. Porque con la misma medida con que ustedes midan, serán medidos. Esta es la garantía.
Algunos mandatos importantes al respecto:
Mandato No. 1- Reconoce a Dios como tu proveedor.
El Dios Todopoderoso es tu PROVEEDOR en TODO, incluyendo tus finanzas.
AGRADECE a Dios por lo que tú conoces del ámbito financiero, ora por las autoridades y los legisladores de tu Nación. Pero, por favor, NO APARTES TUS OJOS DE DIOS.
En el monte Moriah, Abraham llamó aquel lugar Jehová-Jireh que significa “El Señor provee”. Allí Dios suplió la necesidad de Abraham, honro su fe y obediencia; el mismo Dios esta hoy día dispuesto a suplir tu necesidad.
Planta tu semilla, invierte tu dinero, y confía en el Gran Proveedor para dar una semilla que germine en poder y te traiga una gran cosecha. ¡¡Reconoce a Dios como tu Proveedor!!
Mandato No. 2 – Pon tu mente en lo que deseas y aléjala de lo que no deseas.
Algunas personas acostumbran decir “Yo siempre espero lo peor, de esa manera nunca me desilusiono”. Luego, como están esperando que les suceda lo peor, entonces lo consiguen. Esto es directamente opuesto a lo que Jesús enseñó.
“Y todo lo que pidan al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”. Jn. 14:13 RVC.
Jesús no pudo hacer muchos milagros en Nazaret debido a la incredulidad de la gente. Cuando te rindes al temor y la duda, tu dejas escapar la victoria de la fe. Fe es actuar confiando en la Palabra de Dios. Fe es la victoria que vence al mundo y a su torcida manera de pensar.
“Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. 2 Ti. 1:7 RVC.
Nuestra tendencia a ser negativos tiene su raíz en el pecado. Y el negativismo no solo deshonra a Dios, sino que sabotea nuestros propios intereses.
Mantén tu mente alejada de aquellas cosas que no quieres que te sucedan; y en la medida en que lo que tu deseas sea compatible con el deseo de Dios para ti, pon en ello tu mente.
Mandato No. 3 – Invierte en lo que esperas recibir
El pensamiento positivo por sí solo no es suficiente. Tu deberías estar esperando invertir en algo antes que puedas esperar recoger una retribución o fruto. Yo sé que lo que tu siembras, eso es lo que tu cosechas, y cuando tu siembras más, entonces cosechas más. Uno invierte en lo que espera recibir.
¿Qué obtendrás cuando inviertas tu dinero? Lc. 6:38 nos recuerda:
“Den, y se les dará una medida buena, incluso apretada, remecida y desbordante…” Lc. 6:38
¡Invierte en lo que esperas recibir!
Mandato No. 4 – Invierte primero en la semilla
Recuerda la historia de la viuda de Sarepta. Elías, el profeta de Dios le dijo a la viuda que estaba recogiendo leña a la entrada de la ciudad dame un bocado de pan. Ella replicó que solamente tenía lo suficiente para hornear algo para su hijo y para ella y que luego de comer aquello esperarían morir.
Elías le dijo Haz primero para mí una pequeña torta. En otras palabras, has una torta para el siervo de Dios primeramente. Ella le dio crédito al profeta, y con ello, violó la sabiduría del mundo y lo que era una manera de pensar sensata y ella actuó en fe y puso su fe en la Palabra de Dios hablada a través del profeta. Ella hizo una torta para Dios primeramente. Ella invirtió primero en su semilla
“La viuda hizo lo que Elías le dijo, y los tres comieron durante muchos días. Y tal y como el Señor se lo prometió a Elías, no faltó harina en la tinaja ni bajó de nivel el aceite en la vasija”. 1 R. 17:15-16
Muchos cristianos atrevidamente dicen creer en las promesas de Dios, pero ¿cuántos de ellos están realmente deseando invertir una porción de sus posesiones materiales en la expansión del Reino?
Si tú tienes la esperanza de levantar la cosecha de la libertad financiera, debes dar primero una porción de lo que Dios te ha dado. Y luego mirar lo que sucede. ¡Invierte primero en la semilla!
Pr. Rafael Vargas