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¿Qué se considera exactamente un propósito secundario para el ayuno? 

Un ayuno de arrepentimiento, por ejemplo, difiere de uno de consagración. El primero implica apartarse de un pecado ya cometido, mientras que el segundo se centra en la decisión de protegerse de los pecados aún no cometidos.

Tanto el arrepentimiento como la consagración surgen de un profundo anhelo de santidad y comunión con Dios. Por lo tanto, el propósito supremo, la santidad y la comunión con Dios, se consideran el propósito principal del ayuno. Para mayor claridad, el arrepentimiento y la consagración pueden clasificarse como "propósitos secundarios".

En el ayuno cristiano siempre existe una voluntad subyacente de cumplir con el propósito principal.

Identifiquemos algunos propósitos secundarios para el ayuno: 

  • la consagración, 
  • enfrentar aflicciones, 
  • la búsqueda de protección, 
  • enfrentar tiempos de enfermedad, 
  • intercesión, 
  • situaciones de guerra espiritual, 
  • preparación para el ministerio y 
  • para adoración a Dios.

La consagración

El voto nazareo es significativo por ser uno de los primeros ejemplos prácticos de consagración en la Biblia, tras la institución divina del día anual de ayuno en Yom Kippur, el Día Nacional de la Expiación (Lv. 23:26-30). El voto se centraba en la entrega a Dios, en lugar de simplemente buscar algo de Él. Además del Día de la Expiación, donde el arrepentimiento por los pecados se expresa implícitamente mediante el acto de aflicción, es decir, la humillación, específicamente en el día del sacrificio por los pecados. La Biblia también registra que Samuel y el pueblo ayunaron en Mizpa como señal de arrepentimiento. 

“Y se reunieron en Mizpa, y sacaron agua y la derramaron delante del Señor. Aquel día ayunaron, y dijeron: Hemos pecado contra el Señor. Así fue como Samuel se convirtió en Mizpa en el caudillo de los israelitas”. 1 S. 7:6 RVC.

Un acto similar de arrepentimiento se realizó en tiempos de Nehemías (Neh. 9:1-3).

A diferencia de la consagración, que implica abstenerse de pecados que aún no se han cometido, el arrepentimiento se centra en el dolor, la vergüenza y la humildad por los pecados ya cometidos. Haríamos bien en incorporar el ayuno a los momentos de arrepentimiento. Al hacer del arrepentimiento un propósito secundario del ayuno, este se convierte no solo en una forma de expresar dolor por los pecados cometidos, sino también en un medio para iniciar el proceso de restauración.

Aflicciones

Josafat proclamó un ayuno en todo Judá ante la amenaza de derrota por parte de los moabitas y amonitas: 

“Lleno de miedo, Josafat se dispuso a consultar al Señor, y ordenó que todos en Judá ayunaran. En todas las ciudades de Judá la gente se reunió para pedir la ayuda del Señor”.  2 Cr. 20:3-4 RVC

 El texto revela tanto el propósito principal del ayuno, “buscar (consultar) al Señor”, como el secundario, “pedir la ayuda del Señor”.

En tiempos de dificultad, el ayuno, como el de Josafat, sirve como herramienta para humillarnos ante el Señor. 

“¡Dios nuestro! ¿acaso no los vas a juzgar? Nosotros no tenemos la fuerza suficiente para enfrentar a ese gran ejército que viene a atacarnos. ¡No sabemos qué hacer, y por eso volvemos a ti nuestra mirada!” 2 Cr. 20:12 RVC 

Mediante el ayuno, Josafat reconoció la insuficiencia humana, la dependencia de Dios y su suficiencia en cualquier situación. El ayuno fue una clara expresión de fe y confianza en Dios ante la aflicción. Además, el ayuno de Josafat, también está vinculado al siguiente propósito secundario del ayuno: buscar la guía divina.

Buscando protección

Un ejemplo de ayuno asociado con la búsqueda de protección se encuentra en la historia de Ester. Ella pidió a su pueblo que ayunaran por ella, buscando protección tanto para ella como para su gente cuando fuera a encontrarse con el rey: 15 Ester le envió a Mardoqueo esta respuesta: 16 Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunen por mí noche y día; no coman ni beban nada durante tres días, que mis criadas y yo ayunaremos también. Después de eso me presentaré ante el rey, aun cuando eso vaya contra la ley. Y si tengo que morir, ¡pues moriré! 17 Entonces Mardoqueo fue e hizo todo lo que Ester le mandó hacer.  Est. 4:15-17 RVC. ¡Todos conocemos el resultado! Aunque el libro de Ester no contiene ni una sola mención del nombre de Dios, sus acciones son evidentes a lo largo de toda la historia.

 

Enfrentando enfermedad

David también habla de ayunar y orar por los enfermos:  

Si estaban enfermos, yo me preocupaba; ayunaba y me vestía con tela áspera. ¡Quisiera que mis oraciones volvieran a mí!  Sal. 35:13 RVC

Intercesión

También está el ejemplo de Daniel, quien ayunó e intercedió por Jerusalén y su pueblo: 

“Yo, Daniel, estuve entristecido en aquellos días durante tres semanas. 3 No comí ningún manjar delicado, ni carne, ni tomé vino, ni me aplique ningún perfume, hasta que se cumplieron las tres semanas”. Dn. 10:2-3 RVC

El llamado del Señor a los israelitas por medio del profeta Joel fue: ¡Toquen la trompeta en Sion! !Declaren ayuno! ... Jl. 2:15 RVC.

Él luego les instruyó: 

“Y ustedes los sacerdotes, ministros del Señor, lloren entre la entrada y el altar, y digan: Señor, ¡perdona a tu pueblo! ¡No los entregues a la vergüenza, ni dejes que las naciones los dominen! ¡No permitas que entre los pueblos se diga que nuestro Dios nos ha abandonado!”  Jl. 2:17 RVC.

Sabemos que el ayuno siempre está relacionado con la oración, pero conviene distinguir entre las oraciones en las que clamamos por nuestras necesidades y aquellas en las que intercedemos por los demás. Podemos y debemos ayunar por los demás. La oración de intercesión y el ayuno son poderosos aliados.

Situaciones de guerra espiritual

En Mt. 17:21 RVC Jesús dice Pero este género no sale sino con oración y ayuno. Aunque este versículo no se encuentra en los manuscritos antiguos más fiables, resalta su importancia para quienes ministran liberación espiritual. Si bien el Nuevo Testamento no aborda directamente la liberación de demonios en relación con el ayuno, existen otros pasajes que sugieren su importancia en el contexto de la guerra espiritual, una experiencia a la que se enfrenta todo cristiano.  

“La batalla que libramos no es contra gente de carne y hueso, sino contra principados y potestades, contra los que gobiernan las tinieblas de este mundo, ¡contra fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes!”  Ef. 6:12 RVC. 

Además de Jesús, que ayunó antes de enfrentarse directamente a Satanás.  

Preparación para el ministerio

Jesús comenzó su ministerio solo después de dos momentos cruciales: 

  1. ser lleno del Espíritu Santo y
  2. prepararse mediante el ayuno en el desierto  

“Jesús volvió del Jordán lleno del Espíritu Santo, y fue llevado por el Espíritu al desierto. Allí estuvo cuarenta días, y el diablo lo estuvo poniendo a prueba. Como durante  esos días no comió nada, pasado ese tiempo tuvo hambre”. Lc. 4:1-2 RVC

Dos recursos que subrayan nuestra insuficiencia y nuestra total dependencia de Dios.

Así que, no es sorprendente que se practicara el ayuno al enviar ministros al campo misionero. El caso de Saulo y Bernabe. (Hch. 13:3). Repitieron esta práctica al nombrar ancianos en las ciudades donde fundaron iglesias (Hch. 14:23).

Para adorar a Dios

Es hermoso ver el relato de la viuda Ana, quien  ... día y noche adoraba a Dios con ayunos y oraciones.  Lc. 2:37 NVI. Esta relación entre la adoración y el ayuno también se evidencia en los Hechos de los Apóstoles, particularmente en el conocido relato de los líderes de la iglesia en Antioquía:  …mientras estos hombres adoraban al Señor y ayunaban…  Hch. 13:2 NTV.

Deberíamos ayunar NO solo cuando enfrentamos dificultades o adversidades, sino también cuando anhelamos su Presencia y cuando admiramos al Señor, adorando al Rey Supremo que reina sobre todas nuestras batallas. 

Pr. Rafael Vargas

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