Solemos pensar en la fe como un término bíblico. Sin embargo, manifestamos fe todos los días en nuestras vidas. La fe solo se puede probar por medio de las acciones. Todos los días actuamos de acuerdo con nuestra fe en los seres humanos. Si se puede poner la fe en el piloto de un avión, con toda seguridad se la podría poner en Jesús.
Para los seguidores de Jesús, la falta de fe, por lo general, es una cuestión de temor. Nuestras emociones, como, por ejemplo, el temor, ejercen una influencia tal, que a menos que las dominemos, pueden destruir nuestra confianza en aquello que sabemos que es cierto.
Génesis registra el nacimiento del universo, el mundo, el sol, la luna, etc. En los primeros capítulos, aparecen muchas cosas "primeras": el primer hombre, la primera mujer, el primer mandamiento de Dios, el primer matrimonio, el primer hogar, el primer pecado, el primer sacrificio, la primera adoración, el primer asesinato.
Es seguro que Eva se regocijó cuando nació su primer hijo. El niño era el primogénito de la humanidad. En sus brazos estaba el primer bebé. Para ella era más importante que toda la Creación. Era suyo. El amor de madre se activó de inmediato. ¡Ese chico era su tesoro! Era en él donde ella iba a encontrar su todo, y por eso lo llamó Caín, o “posesión”.
Examina tu corazón y asegúrate que las Escrituras que vamos a mencionar sean parte de tu caminar diario, no solamente una parte de tu conocimiento acerca de Dios. Hay una gran diferencia entre tener un conocimiento de algo y tener ese algo como una parte vital que funciona en tu vida. Tú puedes creer algo con tu mente y en realidad que ese algo que crees no gobierne tu vida. Lo que tú crees en tu corazón y en tu espíritu eso es lo que te rige a ti
Hay escrituras fundamentales que tienen que estar “encendidas” en tu vida, para que tengas una comunión diaria con el Señor.
En Romanos capítulos 7 y 8, Pablo explicó su frustración y confusión a medida que estaba tratando de comprender qué era lo que estaba ocurriendo dentro de él. Cuando los nacidos de nuevo venimos a Cristo no entendemos del todo lo que está pasando en nuestro ser interior. Pablo estaba pasando por las frustraciones de tratar de caminar con Dios en su propio razonamiento y comprensión.
Cuando te pasas al árbol del conocimiento del bien y el mal, en el cual funciona la mayoría de los que se dicen creyentes, simplemente nunca funcionas correctamente. Apenas determinas hacer algo para Dios y verdaderamente caminas con Dios, parece ser que todo se viene contra ti. Pablo dice: Ro. 7:18 “Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo”. Pablo quería hacer el bien pero tenía problemas para hacerlo. “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago”. Ro. 7:19. ¿Te parece algo familiar?
“Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?…. Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo…” Lc. 14:28-35
Tienes que estar dispuesto a renunciar a todo lo que tienes para ser discípulo de Jesús.
Crisis económica, política, moral… Robos, Atracos, Asaltos, Paros, Bloqueo de caminos, Carencia de combustibles, Falta de divisas, Asesinatos, Feminicidios… Estas y otras de tenor similar son noticias del día a día en nuestro País.
Dios podría arreglar todo en un segundo, pero si lo hiciera, ¿qué es lo que podría suceder? Si Dios dispusiera arreglar todo, el tiempo, como lo conocemos se detendría, y comenzaría la eternidad. Su respuesta sería dolorosa. Su paciencia, que está en actividad ahora mismo, es para que podamos sumar a tantos como podamos a la familia de la fe. Su paciencia va más allá de nuestro entendimiento. Por lo general, culpamos a Dios por todo lo malo que existe en el mundo porque, si Él es Dios, puede solucionar cualquier problema fácilmente, porque Dios es grande y todopoderoso. Deshacerse del mundo de las tinieblas y las consecuencias que esta decisión acarrearía, requeriría una acción extrema: deshacerse de todos los pecadores. Y aunque hayamos nacido de nuevo, me atrevo a preguntar ¿Cuántos de nosotros quedaríamos?
Maestro, Ya es muy tarde, y en este lugar no hay nada para comer. Despide a esta gente, para que vayan a los campos y aldeas cercanas, y compren algo de comer. Jesús les respondió: Denles ustedes de comer. Hay una necesidad, pongan en acción su fe y resuelvan la necesidad. En esta situación esa es la voluntad del Señor.
Jesús nos dejó un modelo a seguir. Él ilustró cuál es la voluntad de Dios cuando enfrentamos problemas. También nos dio su autoridad para cumplir con éxito nuestra comisión, que incluye enseñarles a los futuros seguidores de Cristo las cosas que Él mismo nos mostró y enseñó. Él dio esa instrucción para asegurarse de que todos los seguidores estuvieran revestidos con poder: el Espíritu Santo. Luego, Jesús volvió al Padre y dijo que veríamos cosas mayores que las que Él hizo.
Cuando Jesús nos enseñó cómo orar Él dijo “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo”. Mt. 6:10 RVC. Por lo que debemos ser diligentes en comprender cuál es la voluntad de Dios sobre las cosas de la vida.
Acerca de la voluntad de Dios existen dos enfoques diferentes. El primero hace alusión a cosas que nosotros no podemos cambiar. Por ej.: Es la voluntad de Dios que Cristo venga por segunda vez. Las personas pueden opinar al respecto como quieran. La verdad es que no tenemos parte en esa decisión. Es Dios, el Padre, quien determina cuándo y cómo sucederá ese evento. En otras palabras, el cumplimiento de Su voluntad está estrictamente en sus manos.










