Jesús, vino a revelar al Padre. Nuestro Padre realmente es bondad perfecta.
“Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo. A este lo designó heredero de todo y por medio de él hizo el universo. El Hijo refleja el brillo de la gloria de Dios y es la fiel representación de lo que él es…”
He. 1:1-3a NVI
La fe viene del corazón, no de la mente. Y sin embargo la fe se demuestra por medio de acciones porque “la fe sin obras es muerta” Stgo. 2:17. Las oraciones de fe tienen que ser seguidas de una acción de fe.
Cuando le preguntaron al Dr. Paul Yonggi Cho, pastor de la Iglesia del Evangelio Completo de Seúl, Corea, que es conocida como la iglesia con mayor cantidad de miembros en el mundo, con cerca de un millón de miembros; cuál era la clave para obtener los increíbles avances y victorias que había experimentado en su ministerio; él contestó “oro y obedezco”. Realmente es demasiado sencillo. Posiblemente esa sea la razón por la que muchos han escuchado su secreto y pocos lo han seguido completamente.
La restauración de la vida espiritual de Israel frecuentemente empezaba con la reconstrucción del altar. Recordemos que el altar era el lugar donde se hacían sacrificios y se demostraba arrepentimiento profundo. Las piedras del altar eran piedras sin cortar, lo cual significa que nunca debemos venir ante Dios para rendirnos según nuestro propio diseño o nuestro control del momento. Venir ante Dios siempre ha sido a través de la gracia.
Nuestros sueños, ambiciones, pecados y éxitos necesitan ser puestos en el altar en condición de entrega total.
Muchos de nosotros estamos de acuerdo en que la iglesia nació el día de Pentecostés en Hechos capítulo 2. Todo este capítulo es avivamiento. Personalmente creo que cuando menos los 11 discípulos de Jesús ya habían nacido de nuevo, ya que Jesús les había dado el Espíritu Santo en Juan 20. Y esto ocurrió antes de Pentecostés.
“Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo””.
Jn. 20:22 NBLA.
“Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu. Jn. 19:28-30 RVR60
Pensar que cuando Jesús dijo: Consumado es, Él estaba proclamando que su vida como hombre en la Tierra estaba llegando a su fin, es un error. Tanto la Ley como los Profetas habían juzgado a la humanidad correctamente, porque el mismo Dios declaró: “La persona que peque morirá. Ningún hijo cargará con la culpa de su padre ni el padre con la del hijo. Al justo se le pagará con justicia y al malvado se le pagará con maldad”. Ez. 18:20 NVI.
“La ley y los profetas se proclamaron hasta Juan. Desde entonces se anuncian las buenas noticias del reino de Dios, y todos se esfuerzan por entrar en él”. Lc. 16:16 NVI
Hay un mensaje importante, el Evangelio del Reino, que superó tanto a la ley como a los profetas. Uno de ellos es el mensaje que prevalece, y el otro, que ya se cumplió, ha quedado obsoleto. Uno tiene el respaldo del cielo; el otro; no. Uno se encarga de revelar el propósito de Dios en este tiempo, y detalla nuestra misión; el otro, no.
El Antiguo Testamento revela cosas maravillosas de la vida bajo el Nuevo Pacto a través de representaciones imperfectas, eso quiere decir que hay ilustraciones naturales de verdades espirituales. Por ejemplo, sabemos que los judíos debían ofrecer un cordero sin mancha como pago por la expiación de sus pecados. Pero ahora, también sabemos que Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Una vez que lo nuevo viene como respuesta a una representación del Antiguo Testamento, ya no hay necesidad de volver adoptar ese símbolo. De lo contrario, los sacrificios de animales aún tendrían valor.
El Antiguo Testamento en su totalidad apunta a Jesús. Él es la figura central de TODA la Escritura. La ley y los profetas declararon su rol como Mesías, explicando cómo completaría el plan de redención divino. Todas las historias, profecías y leyes lo señalaban a Él en distintos niveles, al igual que el letrero de una carretera detalla que ciudades se encuentran por delante. El letrero es real y tiene un significado, pero, en sí, no es la realidad que estamos buscando. En este caso, no tenemos que adorar la señal del Antiguo Testamento. Tampoco podemos permitirnos distraernos, como si de alguna manera su contenido fuera una realidad más importante que el mensaje del mismo Mesías.
Vamos a detallar cuatro de las cosas principales que hace el Antiguo Testamento por nosotros y que nos ayudan a reconocer y a experimentar la bondad de Dios, y son:
Revelar la gravedad de lo que hace el pecado.
Exponer la condición de la humanidad
Demostrar la necesidad de un Salvador
Mostrar a Jesús como única solución posible para nuestra condición.
La seguridad de cualquier edificio se basa en el principio de que el edificio tiene que permanecer fiel al fundamento, ya que el fundamento establece los parámetros de lo que se va a construir.
Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos del pueblo elegido y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular. Ef. 2:19-20 NVI.











