En la historia de la multiplicación de los peces y los panes se aprecia lo siguiente:
8 Andrés, que era hermano de Simón Pedro y uno de sus discípulos, le dijo: 9 “Aquí está un niño, que tiene cinco panes de cebada y dos pescados pequeños; ... pero ¿qué es esto para tanta gente?” 10 Entonces Jesús dijo: “Hagan que la gente se recueste.” Había mucha hierba en aquel lugar, y se recostaron como cinco mil hombres. 11 Jesús tomó aquellos panes, y luego de dar gracias los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados. Esto mismo hizo con los pescados, y les dio cuanto querían. Jn. 6:8-11 RVC.
¿Necesitas un milagro? ¿Crees que Dios puede obrar un milagro por ti? ¿Necesitas un gran avance financiero? ¿Te enfrentas a un problema aparentemente insuperable? En ocasión del milagro de la alimentación de los cinco mil hombres, ciertamente, eran más de 5.000, porque la Biblia dice que el número de hombres era 5.000. Podrían haber sido fácilmente más de 15.000 personas, si sumamos a las mujeres y los niños que Jesús alimentó.
Y una gran multitud lo seguía, porque veía las señales que hacía en los enfermos. Entonces Jesús subió a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. Ya estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Cuando Jesús alzó la vista y vio que una gran multitud se acercaba a él, le dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan, para que estos coman?». Pero decía esto para ponerlo a prueba, pues él ya sabía lo que estaba por hacer. Felipe le respondió: «Ni doscientos días de sueldo bastarían para que cada uno de ellos recibiera un poco de pan». Jn. 6:2-7 RVC
A pesar de que Jesús hizo el milagro de multiplicar unos cuantos panes y peces y dio de comer milagrosamente a una multitud. Es bueno dejar establecido que Jesús no vino a esta tierra para alimentar a la gente con pan físico. Él vino para salvar almas y dar vida eterna.
Al no hallarlo en el lugar del milagro, cruzaron el lago con dirección a Cafarnaúm.
Hace más de dos mil años, un día viernes, la humanidad clavó al Hijo de Dios en una cruz de madera. En ese día, muchas cosas acontecieron. El diablo se rió, la gente se burló y el Padre Celestial le dio la espalda a su Hijo. Jesucristo murió y resucitó por todo el mundo. Mientras Jesús agonizaba en la cruz, ocurrieron muchos milagros.
Según el evangelio de Mateo, cuando Jesús murió en la cruz los acontecimientos se suscitaron así :
Una forma práctica para que el creyente acceda a la autoridad y el poder de la cruz es por medio de participar de la Santa Cena.
El hecho de participar de la Santa Cena nos introduce a experimentar una realidad espiritual poderosa. La Santa Cena es un muy buen ejemplo de la conexión de lo físico con lo espiritual, y al mismo tiempo te permite la plena participación en los logros de la cruz.
En el ministerio de liberación nunca deberían haber clientes recurrentes. Porque, o la liberación ya se ha producido o simplemente no se ha producido. La verdadera liberación erradica a los demonios, y quien cuestione esto, en realidad, cuestiona si Jesús realmente nos dio su autoridad como afirmó.
Una vez que hemos decretado que las maldiciones se acaben sobre la persona ministrada y hemos confrontado a sus demonios en el nombre de Jesús, es el momento que asuma su responsabilidad personal y se discipline. Para ello, es imperativo que: profundice en el conocimiento de la Palabra, tome decisiones sabias y aprenda a decir no a ciertas cosas y sí a otras. Como se enfatiza en Mt. 17:21 “Pero este género no sale sino con oración y ayuno…” donde vemos a Jesús expulsar a un demonio especialmente difícil. La oración y el ayuno son actividades esenciales de vida que debemos experimentar frecuentemente.
Opinar sobre cualquier tema no cuesta nada. Todos tenemos opiniones acerca de casi todo en la vida. Las opiniones son fáciles de formar. Solo un poco de información con el conjunto correcto de circunstancias, y nace una opinión. No son necesariamente malévolas. Simplemente es difícil adquirir sabiduría de una opinión porque no tiene consecuencias. Las decisiones, por otro lado, son lugares maravillosos para aprender sabiduría, si alguien así lo desea.
Como cualquier otro fan del fútbol, tengo mis opiniones en cuanto a qué jugadores son los que deberían jugar, qué clase de formación táctica deberían tener dependiendo del rival y así sucesivamente. El punto es, que para mí fue y es fácil tener una opinión en cuanto al juego; al final de cuentas, no me cuesta nada. Pero los jugadores, los entrenadores, los dirigentes, todos ellos de una u otra manera pagan por sus decisiones. Porque ellos lo viven, lo practican, lo fomentan e incluso para una buena parte de ellos es su fuente de ingresos.
El Espíritu Santo es el consolador. Permanentemente los caminos donde Él nos guía son desafiantes, y con frecuencia nos lleva más allá de nuestra zona de comodidad. En realidad, Él nos guía a donde uno necesita de la comodidad que solo Él nos puede dar.
Hay una enorme diferencia entre la advertencia que el Espíritu Santo nos da cuando algo es falso y la incomodidad que sentimos cuando ese algo está fuera de nuestro entendimiento. Aprender la diferencia es muy importante. Tenemos que aprender el privilegio de reconocerlo en nuestros tiempos privados con el Señor.
Los que pasaban tiempo con Jesús eran siempre transformados por el encuentro y la relación continua que tenían.
Lo que es difícil de entender e imposible de explicar es que Él es cien por ciento Dios y cien por ciento hombre. Ese es el gran misterio. Lo más importante de ver y entender es que Jesús no hacía nada como Dios. Él eligió vivir con las restricciones propias del hombre. Por esta razón dijo: “…El hijo no puede hacer nada por sí mismo…” Jn. 5:19 RVC. Aunque es el Hijo de Dios, decidió vivir con las limitaciones del hombre para poder dejarnos un modelo a seguir.










