Cada vez que Dios estaba listo para hacer algo especial y maravilloso, este es introducido a través de un escenario doloroso. Dios permitió la angustia y el dolor con el fin de introducir la nueva situación.
Cuando Dios está listo para hacer algo nuevo en nuestra vida, Él sabe que no estamos preparados para ello, nos encontramos muy metidos en nuestros caminos, atados a nuestro pasado, y apegados a una forma equivocada de pensar para aceptar el cambio. Entonces Dios tiene que hacer cosas para provocar un cambio en nosotros antes de que lo nuevo pueda suceder. Él nos prepara. Una separación de lo que dependíamos anteriormente debe ocurrir para que seamos capaces de verle.
Una de las preguntas más importantes que tienen los cristianos es: "¿Cómo puedo conocer la voluntad de Dios para mi vida?". En Gn. 24, se ve que la mano de Dios está sobre sus siervos, ayudándolos a hacer lo que Él quiere que hagan.
Abraham, el padre de Israel, tiene un hijo llamado Isaac. Y llegó el tiempo en que Isaac necesitaba una esposa. Abraham desea obtener una esposa para su hijo. De manera similar, Dios desea tener una esposa para su Hijo, Jesucristo. La Iglesia es la novia de Cristo. ¿Cuál es el deseo del Padre? Es conseguir una esposa para su Hijo y que esté lista para la Cena de las Bodas del Cordero.
En la historia de la multiplicación de los peces y los panes se aprecia lo siguiente:
8 Andrés, que era hermano de Simón Pedro y uno de sus discípulos, le dijo: 9 “Aquí está un niño, que tiene cinco panes de cebada y dos pescados pequeños; ... pero ¿qué es esto para tanta gente?” 10 Entonces Jesús dijo: “Hagan que la gente se recueste.” Había mucha hierba en aquel lugar, y se recostaron como cinco mil hombres. 11 Jesús tomó aquellos panes, y luego de dar gracias los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados. Esto mismo hizo con los pescados, y les dio cuanto querían. Jn. 6:8-11 RVC.
¿Necesitas un milagro? ¿Crees que Dios puede obrar un milagro por ti? ¿Necesitas un gran avance financiero? ¿Te enfrentas a un problema aparentemente insuperable? En ocasión del milagro de la alimentación de los cinco mil hombres, ciertamente, eran más de 5.000, porque la Biblia dice que el número de hombres era 5.000. Podrían haber sido fácilmente más de 15.000 personas, si sumamos a las mujeres y los niños que Jesús alimentó.
Y una gran multitud lo seguía, porque veía las señales que hacía en los enfermos. Entonces Jesús subió a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. Ya estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Cuando Jesús alzó la vista y vio que una gran multitud se acercaba a él, le dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan, para que estos coman?». Pero decía esto para ponerlo a prueba, pues él ya sabía lo que estaba por hacer. Felipe le respondió: «Ni doscientos días de sueldo bastarían para que cada uno de ellos recibiera un poco de pan». Jn. 6:2-7 RVC
A pesar de que Jesús hizo el milagro de multiplicar unos cuantos panes y peces y dio de comer milagrosamente a una multitud. Es bueno dejar establecido que Jesús no vino a esta tierra para alimentar a la gente con pan físico. Él vino para salvar almas y dar vida eterna.
Al no hallarlo en el lugar del milagro, cruzaron el lago con dirección a Cafarnaúm.
Hace más de dos mil años, un día viernes, la humanidad clavó al Hijo de Dios en una cruz de madera. En ese día, muchas cosas acontecieron. El diablo se rió, la gente se burló y el Padre Celestial le dio la espalda a su Hijo. Jesucristo murió y resucitó por todo el mundo. Mientras Jesús agonizaba en la cruz, ocurrieron muchos milagros.
Según el evangelio de Mateo, cuando Jesús murió en la cruz los acontecimientos se suscitaron así :
Una forma práctica para que el creyente acceda a la autoridad y el poder de la cruz es por medio de participar de la Santa Cena.
El hecho de participar de la Santa Cena nos introduce a experimentar una realidad espiritual poderosa. La Santa Cena es un muy buen ejemplo de la conexión de lo físico con lo espiritual, y al mismo tiempo te permite la plena participación en los logros de la cruz.
En el ministerio de liberación nunca deberían haber clientes recurrentes. Porque, o la liberación ya se ha producido o simplemente no se ha producido. La verdadera liberación erradica a los demonios, y quien cuestione esto, en realidad, cuestiona si Jesús realmente nos dio su autoridad como afirmó.
Una vez que hemos decretado que las maldiciones se acaben sobre la persona ministrada y hemos confrontado a sus demonios en el nombre de Jesús, es el momento que asuma su responsabilidad personal y se discipline. Para ello, es imperativo que: profundice en el conocimiento de la Palabra, tome decisiones sabias y aprenda a decir no a ciertas cosas y sí a otras. Como se enfatiza en Mt. 17:21 “Pero este género no sale sino con oración y ayuno…” donde vemos a Jesús expulsar a un demonio especialmente difícil. La oración y el ayuno son actividades esenciales de vida que debemos experimentar frecuentemente.
Opinar sobre cualquier tema no cuesta nada. Todos tenemos opiniones acerca de casi todo en la vida. Las opiniones son fáciles de formar. Solo un poco de información con el conjunto correcto de circunstancias, y nace una opinión. No son necesariamente malévolas. Simplemente es difícil adquirir sabiduría de una opinión porque no tiene consecuencias. Las decisiones, por otro lado, son lugares maravillosos para aprender sabiduría, si alguien así lo desea.
Como cualquier otro fan del fútbol, tengo mis opiniones en cuanto a qué jugadores son los que deberían jugar, qué clase de formación táctica deberían tener dependiendo del rival y así sucesivamente. El punto es, que para mí fue y es fácil tener una opinión en cuanto al juego; al final de cuentas, no me cuesta nada. Pero los jugadores, los entrenadores, los dirigentes, todos ellos de una u otra manera pagan por sus decisiones. Porque ellos lo viven, lo practican, lo fomentan e incluso para una buena parte de ellos es su fuente de ingresos.











