FORGOT YOUR DETAILS?

El relato bíblico de la creación revela la naturaleza tripartita del ser humano. Dios formó una figura de arcilla (el cuerpo), le infundió el aliento de vida (el espíritu) y de la combinación de ambos surgió lo que define al hombre: un alma viviente.

Cada parte del ser humano tripartito es consciente de algo. El espíritu es consciente de las cosas espirituales. El alma hace que el hombre sea consciente de sí mismo. El cuerpo nos da conciencia de las cosas naturales, sirviendo como medio a través del cual el ser interior interactúa con el entorno externo. La Palabra de Dios enseña que el cuerpo sin el espíritu está muerto: 

Pues así como el cuerpo está muerto si no tiene el espíritu, también la fe está muerta si no tiene obras. Stg. 2:26 RVC

Si bien cada parte es distinta, existe una conexión vital entre ellas. El cuerpo sin el espíritu no tiene vida, y el espíritu sin el cuerpo no puede funcionar en la tierra. Por lo tanto, debemos comprender el ser en su totalidad. El ser humano se compone de cuerpo, alma (mente) y espíritu, y estos están interrelacionados. Podemos distinguirlos, pero no separarlos, pues interactúan entre sí. No cabe duda de que las condiciones corporales afectan las actividades de la mente y del espíritu. Por lo que, al considerar el ayuno, debemos tener presente esta peculiar relación entre cuerpo, mente y espíritu.

Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia. Por medio de ellas nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas ustedes lleguen a ser partícipes de la naturaleza divina, puesto que han huido de la corrupción que hay en el mundo por causa de los malos deseos. 2 P. 1:3-4 RVC

Espíritu

Nuestro espíritu ha sido regenerado a través del nuevo nacimiento y se ha convertido en partícipe de la naturaleza divina, sin embargo, al igual que un niño recién nacido, requiere crecimiento 

La ley del Señor es perfecta: reanima el alma. El testimonio del Señor es firme: da sabiduría al ingenuo. Sal. 19:7 RVC

Así que despójense de toda impureza y de tanta maldad, y reciban con mansedumbre la palabra sembrada, que tiene el  poder de salvarlos. Stg. 1:21 RVC

Alma

Nuestra alma se encuentra en un proceso de restauración que implica desprendernos de todo el mal acumulado y poner en práctica la Palabra.

“Pero pongan en práctica  la palabra, y no se limiten solo a oírla, pues se estarán engañando ustedes mismos. El que oye la palabra pero no la pone en práctica es como el que se mira a sí mismo en un espejo:  se ve a sí mismo, pero en cuanto se va, se olvida de cómo es. En cambio, el que fija la mirada en la ley perfecta, que es la ley de la libertad, y no se aparta de ella ni se contenta solo con oírla y olvidarla, sino que la practica, será dichoso en todo lo que haga”. Stg. 1:22-25 RVC

Pablo animó a los romanos diciendo: Y no adopten las costumbres de este mundo, sino  transfórmense por medio de la renovación de su mente, para que comprueben cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable y perfecta. Ro. 12:2 RVC.

Cuerpo

Nuestra carne  aún conserva su naturaleza pecaminosa Porque el deseo de la carne se opone al Espíritu, y el del Espíritu se opone a la carne; y éstos se oponen entre sí para que ustedes no hagan lo que quisieran hacer. Ga. 5:17 RVC, y necesita ser refrenada mediante el dominio propio más bien, golpeo mi cuerpo y lo someto a servidumbre, no sea que después de haber predicado a otros yo mismo quede eliminado. 1 Co. 9:27 RVC. La carne no se transforma, sino que debe ser “crucificada”, Por lo tanto, hagan morir en ustedes todo lo que sea terrenal: inmoralidad sexual, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia. Eso es idolatría. Col. 3:5 RVC.

En vista de esto, los efectos del ayuno en nosotros pueden clasificarse según su impacto en cada parte de nuestro ser. El ayuno: fortalece el espíritu;  aflige el alma y somete al cuerpo.

El Ayuno

El ayuno despierta el espíritu en la búsqueda de Dios, razón por la cual la oración se asocia comúnmente con el ayuno. Lucas registra que la profetisa Ana, que estaba presente en el templo durante la consagración del niño Jesús, …Nunca se apartaba del templo, sino que de día y de noche rendía culto a Dios con ayunos y oraciones. Lc. 2:37 RVC. Lucas también destaca a los profetas y maestros de la iglesia de Antioquía que ayunaban y oraban. Hch. 13:3 RVC.

Nuestra relación con Dios se desarrolla íntegramente en el ámbito espiritual. Jesús declaró: 24 Dios es espíritu; y es necesario que los que lo adoran, lo adoren en espíritu y en verdad. Jn. 4:24 RVC. Pablo también lo afirmó, diciendo: 17 Pero el que se une al Señor, es un espíritu con él  1 Co. 6:17 RVC. Por lo tanto, tanto nuestra unión con Dios se da a través de la amistad íntima y el trato diario con Él por medio de Jesucristo, así como nuestra adoración y ambas son de naturaleza espiritual.

En Getsemaní, Jesús instruyó: Manténganse despiertos, y oren, para que no caigan en tentación. A decir verdad, el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. Mt. 26:41 RVC. ¿Qué está dispuesto a hacer el espíritu? ¡A orar! Cuando dijo la carne es débil, se refería a la oración, no al pecado.

En esencia, nuestro espíritu regenerado anhela buscar a Dios, mientras que la carne se resiste. ¿Cómo puede el ayuno ayudar al espíritu humano? Eliminando el “desorden” de la carne que lo asfixia. El ayuno libera e incluso amplifica, el anhelo de buscar a Dios, adorarlo y obedecerlo.

La Palabra de Dios es espiritual. Cristo dijo: No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, y Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida. Por lo tanto, estas palabras deben ser recibidas en nuestro espíritu, no solo en nuestra razón o intelecto

Pablo afirmó: Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son una locura;  y tampoco las puede entender, porque tienen que descifrarse espiritualmente. 1 Co. 2:14 RVC

El término “natural”, cuando se aplica al hombre, se refiere a su razonamiento y capacidad intelectual. Sin embargo, cuando el apóstol dice que las cosas del Espíritu de Dios se disciernen espiritualmente, quiere decir que la comprensión ocurre en nuestro espíritu.

Otra razón por la que necesitamos sensibilidad espiritual es para disfrutar de la guía del Espíritu Santo. Tras afirmar que …los hijos de Dios son todos aquellos que son guiados por el Espíritu de Dios. Ro. 8:14 RVC, Pablo explica cómo se produce esta guía: El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Ro. 8:16 RVC. No necesitamos una visión impactante ni una voz audible para saber que somos hijos de Dios, pues la comprensión proviene de un testimonio interior.

El Espíritu Santo da testimonio a nuestro espíritu de nuestra salvación. Como dice Pr. 20:27 RVC: 27 El espíritu del hombre es la lámpara del Señor... A pesar de la distinción entre el espíritu, donde habla el Espíritu de Dios, y el alma, sede de nuestras emociones, a muchos les cuesta reconocer la sutil guía del Espíritu en su interior. El ayuno, al afligir el alma y el cuerpo, nos hace más sensibles espiritualmente para escuchar al Espíritu.

Por ejemplo, sabemos que la fe pertenece al espíritu, no al alma, ya que no se basa en sentimientos ni en lógica; tampoco proviene del cuerpo, que está influenciado por los sentidos. Pablo dijo que con el corazón se cree, y Jesús habló de no dudar en nuestro corazón. El ayuno tiene el poder de eliminar el desorden carnal de la incredulidad y fortalecer el ejercicio de la fe. Si bien la experiencia no establece doctrina, ciertamente la atestigua.

La clave aquí reside en cómo el ayuno permite que nuestro espíritu interprete y experimente mejor las cosas espirituales, al eliminar los obstáculos carnales que dificultan nuestra percepción espiritual.

Pr. Rafael Vargas

TOP