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Vamos a abordar un tema acerca del cual escuchamos tantas versiones e interpretaciones que nos muestran cuán alejados andan muchos de los llamados hijos de Dios acerca de la comprensión cabal de conceptos importantísimos de la vida cristiana. Los que provocan comentarios inadecuados e imprecisos, que luego terminan perjudicando el crecimiento espiritual.

Vamos a hablar acerca de la unción y para ello vamos a señalar algunos conceptos que definitivamente no son la unción de Dios.

Hay quienes creen y confunden habilidad o talento a la hora de predicar el evangelio con unción. La oratoria sofisticada llena de emotividad tampoco puede ser señalada como unción. Debemos tener mucho cuidado cuando confundimos el emocionalismo con la unción de Dios. 

Así como tampoco podemos concluir que la música relajante, las letras agradables a los oídos de los seres humanos y el buen sonido sean una muestra de tener la unción de Dios. 

La posición o autoridad de una persona en la iglesia, ni el profesionalismo para dar buenas conferencias tampoco es elemento que garantice la presencia de la unción del Señor en esa vida. 

También es bueno mencionar que no toda demostración de poder espiritual, ni provisión financiera abundante sea una muestra de la unción de Dios. Aunque en ello estén involucradas algunas personas quienes incluso pueden ser llamadas  “ministros de Dios”.

Tenemos que tener claro que la unción emerge de un corazón humilde y quebrantado delante de Dios.

El éxito ministerial  de una persona depende significativamente de la unción en su vida. Y para ello no se precisa ser un ministro ordenado. Lo que es necesario es  tener un corazón contrito y humillado. 

Sin la unción de Dios en el ministerio de una persona, esta NO producirá ningún fruto permanente para el reino de Dios. El punto más importante de su ministerio está en la habilidad del Espíritu para usar su vida en la transformación de vidas y caracteres de los demás. 

Todos los nacidos de nuevo, somos llamados al ministerio, es decir al servicio. Unos como porteros, otros como guardias, otros como predicadores, otros como maestros, otros como administradores, otros como generadores de riqueza, otros como pastores, otros como líderes  … etc. etc. y para efectuar dicha tarea somos dotados de una determinada unción en particular.

La Iglesia necesita moverse bajo la unción del Espíritu Santo, dada la tendencia de irse por otros caminos como el de confiar en prácticas profesionales. La Iglesia necesita lo divino para ser exitosa. Ya que el reino de Dios es espiritual, debe operar bajo principios espirituales y poder espiritual. 

Una iglesia exitosa es la que alcanza cumplir el propósito y los objetivos que Dios le ha planteado particularmente al dar el puntapié inicial de su razón de ser. Es decir de su llamado. Porque en ello está inmerso el ADN que Dios le da.

Existen diversas fuentes inadecuadas de la unción y mencionare algunas de ellas.

Desafortunadamente, los ministros de la Iglesia de nuestros días son entrenados en instituciones seculares o en seminarios académicos que no conocen nada del poder de la unción de Dios. Obviamente todos los estudios son importantes para los ministros de la Iglesia, pero ellos deben tener la vida del Espíritu activa en ellos.

Dios no permite que nada carnal se gloríe en su presencia. El santo aceite de la unción no puede reposar sobre cosas de la carne. Sólo puede reposar sobre lo que ha experimentado la muerte y la sangre limpiadora de Jesús.

En cada visitación espiritual del Espíritu Santo, Dios está enfatizando las cosas que Él usa para edificar su Reino: la oración, la Palabra, la santidad, el ayuno, la obediencia y la dependencia de la unción de su Espíritu

Revisemos algunas palabras hebreas y griegas básicas que en la Biblia se traducen como “unción” o “ungir”.

Palabras hebreas del Antiguo Testamento:

“Balal”: Es una raíz primaria, que significa inundar (especialmente con aceite)

“Yishar”: Nombre usado para decir aceite, se usa para producir iluminación o en forma figurativa para ungir

Palabras griegas del Nuevo Testamento:

“Aleipho”: Aceitar (usualmente con perfume)

“Chrio”: Untar o frotar con aceite, por implicación consagrar para un oficio o servicio religioso. 

Palabras relacionadas en castellano:

Ungir: frotar algo con aceite; aplicar aceite a algo como parte de un rito sagrado.

Ungido: Una persona consagrada a Dios, apartada para el servicio de Dios

Consagrado: Dedicado a Dios para sus propósitos.

Ahora sí, vamos por la  definición general de Unción

La unción del Espíritu de Dios es efluir de la vida divina de santidad del Mesías hacia la vida humana que se ha consagrado a Dios a través de la experiencia personal de la cruz de Cristo, que le hace espiritualmente rico y capaz de impartir efectivamente la luz y fragancia de la Palabra de Dios en la vida de los demás produciendo fructificación espiritual.

Un par de ilustraciones de la unción:

Cuando aparece la sensación consciente de la presencia de Dios habitando y moviéndose.

Cuando Dios a través del Señor Jesucristo da autoridad espiritual para demostrar el carácter y don del líder…..(entre otras)

Otros sinónimos en castellano son: poder, investir de poder, dinámica, aceite y manto. Para un estudio subsecuente con todos los recursos bibliotecarios se podría excavar en: carisma, predicar, profecía, pentecostalismo.

Las palabras  clave que revelan el significado y tipología de la unción: aceite, Espíritu, avivar, consagrar, Mesías/Cristo, profeta, manto, y grosura.

Vamos a ver como un pequeño estudio detallado de estas palabras puede dar un entendimiento en cuanto al tema de la unción, nos vamos a centrar básicamente en dos términos bíblicos: el manto y el árbol de olivo.

El Manto: En su uso común, la palabra da la idea de una cobertura que es amplia para cubrir lo que se supone que debe proteger. 

En forma figurada el manto significa predominantemente el poder, la unción y el ministerio del Espíritu Santo en la vida de la persona que lo porta.

“Al ver esto, Eliseo exclamó: ¡Padre mío, padre mío!¡Tú has sido para  Israel su caballería y sus carros de combate! Y nunca más volvió a verlo. Entonces se rasgó la ropa en dos,  y enseguida recogió del suelo el manto de Elías, y regresó al Jordán, donde  se detuvo a la orilla. Entonces tomó el manto, golpeó con él las aguas, y dijo: ¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías? En cuanto Eliseo golpeó las aguas, estas se abrieron, y Eliseo cruzó el rio en seco. Al ver esto los profetas de Jericó, que estaban en la otra orilla, dijeron: El espíritu de Elías reposa ahora sobre Eliseo. Enseguida fueron a su encuentro, y se  inclinaron ante él”. 2 R. 2:12-15 RVC 

Estos dos poderosos profetas hicieron varias señales y maravillas, las que están en conexión con el manto de Elías que Eliseo heredó. 

“Entonces Elías tomó su manto y lo dobló, y con él golpeó las aguas, y al instante estas se abrieron,  y los dos cruzaron el río en  seco. Al llegar al otro lado, Elías le dijo a Eliseo: ¿Qué quieres que yo haga por ti? Pídeme lo que quieras antes de que me separe de ti. Y Eliseo le dijo: Te ruego que me des una doble porción de tu espíritu.  Y Elías respondió:  Me pides algo muy difícil. Pero te será concedido si logras verme cuando sea yo separado de ti. De lo contrario, no se te concederá. Mientras ellos seguían hablando y caminando, apareció un carro envuelto en llamas, con sus caballos de fuego, y los separó. En ese momento,  Elías ascendió al cielo en medio de un torbellino. Al ver esto, Eliseo exclamó: ¡Padre mío, padre mío!¡Tú has sido para  Israel su caballería y sus carros de combate! Y nunca más volvió a verlo. Entonces se rasgó la ropa en dos,  y enseguida recogió del suelo el manto de Elías, y regresó al Jordán, donde  se detuvo a la orilla. Entonces tomó el manto, golpeó con él las aguas, y dijo: ¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías? En cuanto Eliseo golpeó las aguas, estas se abrieron, y Eliseo cruzó el río en seco”. 2 R. 2:8-14 RVC

Vemos que el profeta Elías dividió las aguas del Jordán para poder cruzarlo. Cuando Elías fue llevado al cielo en un carro de fuego, Eliseo recibió la doble porción del Espíritu de Elías el profeta y su unción. Pero eso no sucedió sin el manto de Elías. Eliseo levantó el manto y lo usó para dividir nuevamente las aguas del río y lo cruzó como Elías lo había hecho. El manto era una clave para la unción. 

El Olivo: En las Escrituras, la planta del olivo generalmente tiene gran significado debido a que recibe o contiene la unción de Dios debido a su contenido natural de aceite y a que es fructífero.

La planta de olivo representa la paz. Representa a algo o alguien que tiene o posee la unción divina al presente o tiene la bendición de Dios sobre sí.

El rico aceite de oliva solo se obtiene luego de moler las aceitunas con un molino. De igual manera, solo si la vida del creyente ha sido quebrantada por Dios puede empezar a fluir el aceite de la unción a través de su vida.

Otro paralelo entre el aceite de oliva y la vida del siervo de Dios está en la remoción de impurezas al aceite de oliva. Ej. Cuando el siervo es puesto a prueba en su ministerio por diferentes situaciones que le impiden ejercer su ministerio públicamente, es con el propósito de remover impurezas espirituales de su vida, de modo que pueda ser un vaso más puro para uso del Maestro.

Pr. Rafael Vargas

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