El propósito primordial del ayuno es buscar a Dios mediante la adoración, la oración y la meditación en la Biblia. Las Escrituras también revelan que existen propósitos secundarios para el ayuno, mismos que deben considerarse como extensiones naturales del mismo.
La Palabra muestra a personas que buscan a Dios en ayuno con diferentes propósitos secundarios, tales como la consagración y el arrepentimiento, así como propósitos distintos como la liberación, la sanidad, la protección y la intercesión para la restauración del pueblo. Una vez que el propósito principal para ayunar ha sido establecido en el corazón, entonces podemos entender que también hay propósitos secundarios para ayunar.
Se sabe que para los israelitas del Antiguo Testamento el ayuno, el rasgado de las vestiduras y el abstenerse de usar ropa común eran formas de expresar el dolor. Por ejemplo, David ayunó como expresión de dolor por las muertes de Saúl y Jonatán, y posteriormente por la muerte de Abner.
Este tipo de ayuno, es de naturaleza cultural y está relacionado con el duelo, así que no podemos clasificarlo entre los ayunos espirituales que debemos practicar en la actualidad, del mismo modo que no clasificamos los ayunos involuntarios o aquellos motivados por razones ideológicas, como los ayunos que realizaron los hombres que conspiraron para matar a Pablo (Hch. 23:12-13 RVC).
“Volví entonces mi rostro a mi Dios y Señor, para pedir su ayuda con oración y ruego. Me puse a ayunar, y me cubrí con tela áspera y ceniza”. Dn. 9:3 RVC
¡Buscar a Dios siempre debe ser el propósito principal del ayuno! La esencia de todo ayuno debe ser buscar a Dios. Por eso, a menudo encontramos el ayuno estrechamente relacionado con volvernos al Padre Celestial en oración, adoración, arrepentimiento y humildad.
Dios pidió explicaciones a su pueblo a través de Zacarías: … Todos estos años, cuando ustedes ayunaron y guardaron luto en los meses quinto y séptimo, ¿lo hicieron para mí? Zac. 7:5 RVC. Esta pregunta revela que la actividad religiosa, incluso el ayuno, no necesariamente se dirige a Dios.
Cuando Jesús habló del fariseo y del publicano que fueron al templo a orar, dijo: 11 Puesto de pie, el fariseo oraba consigo mismo de esta manera: “Dios mío, te doy gracias… Lc. 18:11 RVC. Aunque sus palabras iban dirigidas a Dios, Cristo dejó claro que el fariseo oraba para sí mismo. Por lo tanto, hoy también es posible que alguien ayune para sí mismo, en lugar de para Dios.
Ayunar no es una práctica exclusiva de los cristianos. Muchas personas ayunan en todo el mundo, y lo hacen por diversas razones: religiosas, ideológicas o médicas. ¿Qué distingue, entonces, el ayuno bíblico del de ellos? Una parte significativa de quienes pertenecen a otras tradiciones religiosas no tienen como propósito principal el acercarse a Dios. Incluso entre quienes afirman ayunar con este enfoque, se pueden encontrar distorsiones. Por lo tanto, es esencial recordar el propósito principal del ayuno bíblico: buscar al Señor.
Al reflexionar sobre la motivación para ayunar, vemos que el objetivo debe ser un anhelo por tener más de: Dios, su presencia, sus recursos para nuestro crecimiento y transformación. De hecho, siempre debemos examinar la motivación que impulsa nuestro ayuno.
Una experiencia personal, Mi primer ayuno de ocho días….
Cuando nos humillamos ante Dios, nuestro primer deseo debe ser Él. Debemos humillarnos para buscar su rostro, no solo su mano.
La palabra "adoración" se traduce en la Biblia con el significado de culto, servicio o ministerio, centrándose en lo que se ofrece a Dios, no en lo que se obtiene de Él.
“Cierto día, mientras estos hombres adoraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: Designen a Bernabé y a Saulo para el trabajo especial al cual los he llamado”. Hch. 13:2 NTV
El énfasis está en lo que aquellos que ayunaban ofrecían a Dios, no en lo que recibían de él. Hago hincapié en que estos deben considerarse propósitos secundarios, no el objetivo principal.
La actitud correcta al orar o al combinar el ayuno con la oración es la siguiente: cualquier resultado es aceptable para quien busca al Señor y su voluntad.
Un ayuno pierde su verdadero valor cuando un propósito secundario, por legítimo que sea, prevalece sobre el objetivo principal de buscar a Dios y su voluntad, incluso cuando esta difiere de la nuestra. En tales casos, podemos estar practicando la disciplina correcta, pero con el espíritu equivocado: ayunando con una motivación mal enfocada.
Pr. Rafael Vargas