Examina tu corazón y asegúrate que las Escrituras que vamos a mencionar sean parte de tu caminar diario, no solamente una parte de tu conocimiento acerca de Dios. Hay una gran diferencia entre tener un conocimiento de algo y tener ese algo como una parte vital que funciona en tu vida. Tú puedes creer algo con tu mente y en realidad que ese algo que crees no gobierne tu vida. Lo que tú crees en tu corazón y en tu espíritu eso es lo que te rige a ti
Hay escrituras fundamentales que tienen que estar “encendidas” en tu vida, para que tengas una comunión diaria con el Señor.
En Romanos capítulos 7 y 8, Pablo explicó su frustración y confusión a medida que estaba tratando de comprender qué era lo que estaba ocurriendo dentro de él. Cuando los nacidos de nuevo venimos a Cristo no entendemos del todo lo que está pasando en nuestro ser interior. Pablo estaba pasando por las frustraciones de tratar de caminar con Dios en su propio razonamiento y comprensión.
Cuando te pasas al árbol del conocimiento del bien y el mal, en el cual funciona la mayoría de los que se dicen creyentes, simplemente nunca funcionas correctamente. Apenas determinas hacer algo para Dios y verdaderamente caminas con Dios, parece ser que todo se viene contra ti. Pablo dice: Ro. 7:18 “Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo”. Pablo quería hacer el bien pero tenía problemas para hacerlo. “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago”. Ro. 7:19. ¿Te parece algo familiar?
“Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?…. Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo…” Lc. 14:28-35
Tienes que estar dispuesto a renunciar a todo lo que tienes para ser discípulo de Jesús.





