a Biblia revela el secreto de la libertad financiera. ..( Recuento de la parte 1). Continuemos:
MANDATO No. 5 – SÉ PACIENTE
Sé paciente con tu plantación monetaria. Pasará un tiempo antes que tengas tu retribución. Tú te encontrarás con varios problemas antes de la cosecha. Permite que el tiempo de Dios haga que las cosas trabajen. ¡Sé paciente!
MANDATO No. 6 – NO TE DESANIMES SI LA COSECHA NO FUE TAN BUENA
Un agricultor que trabaja con algodón no deja de ser agricultor solo porque una plaga de gorgojo arruinó una cosecha.
Aunque esté pasando por una etapa de escasez, nunca deje de sembrar porque una cosecha falló. La ley de la siembra y la cosecha es tan digna de confianza como cualquier verdad de Dios.
Obedecer esta ley en el largo plazo es la clave para la seguridad financiera. ¡¡No te desanimes si la cosecha no fue tan buena!!
MANDATO No. 7 – PON TU DINERO ALLÁ DONDE QUIERES QUE ESTE TU CORAZON
“Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”. Mt. 6:21
Pon tu dinero allí donde quieres que esté tu corazón.
“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas …y el segundo es semejante: Amaras a tu prójimo como a ti mismo…” Mr. 12:30-31
Obviamente esta clase de amor nos impulsa a dar. Pero cuando ese amor es inmaduro, no necesariamente nos impulsa hacia la mayordomía del dinero. Estoy hablando de un tema básico: sembrar y cosechar.
Cuando tu genuinamente quieres que Dios tome control de tus asuntos, no encontraras una mejor manera de hacerlo que poniendo tu dinero allá donde debería estar tu corazón.
MANDATO No. 8 – REGOCIJATE
“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” Fil. 4:4
Esta es la actitud que debes tener cuando estás atravesando momentos de incertidumbre en lo financiero. Eventualmente tú también saborearas la victoria. Date cuenta, los reveses son temporales. Dios ha prometido darte la victoria final si sigues SU fórmula.
“Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian… No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados”. Lc. 6:27-37
Practica todas esas amonestaciones bajo la guianza del espíritu de gozo. Incluso si tu mente te hace prisionero de la desesperación, frustración y ansiedad, haz aquello que hace que las cosas vayan por la perspectiva adecuada: ¡¡Regocíjate!!
MANDATO No. 9 – ESPERA TENER RESULTADOS
Cada cristiano cree en Dios pero pocos dan evidencia de creerle a Dios. Ellos dicen “Dios proveerá nuestras necesidades de acuerdo a sus riquezas en gloria”. Pero cuando miran las noticias en los medios de comunicación, sus rostros muestran que ellos no le creen a Dios. Toda vez que tú has aceptado que Dios te dará resultados positivos, nunca deberás dejar que tus actitudes sean gobernadas por dichas noticias.
El Rey David dijo: ...No he visto justo desamparado,.. Sal. 37:25. Así que créele a Dios en esto, ya que tiene que ver con una de las áreas más importantes de tu vida. ¡¡Espera tener resultados!!
MANDATO No. 10 – DALE LA GLORIA AL SEÑOR
“…El que se gloría, gloríese en el Señor”. 1 Co. 1:31
Toda vez que tu obedezcas los mandamientos de Dios, tu levantaras la cosecha; pero no te olvides de la fuente de tu bendición. Es ÉL.
“…Él te da el poder para hacer las riquezas…” Dt. 8:18
Haz que tu nueva abundancia sea un camino en el cual tu puedas apoyar plenamente al Reino de Dios acá en la tierra. Provee regularmente el diezmo a la casa donde te congregas; apoya a aquellos que pasan hambre y están heridos o lastimados; apoya la obra misionera en todo el mundo.
Mayordomía es reconocer que todo lo que poseemos nos ha sido dado en custodia por Dios para ser dado sistemáticamente para ayudar a otros en SU NOMBRE. ¡¡Dale la gloria a Dios!!
La Palabra de Dios es verdadera, así como, verdadero es que Dios está en los cielos. Te aliento a seguir estos mandatos y veras que encontraras libertad de ataduras sobre tus finanzas. Y sabrás más que nunca que es mayor bendición dar que recibir.
Pr. Rafael Vargas