Jesús el hijo de Dios, nos muestra la voluntad del Padre. Él es el modelo que nos enseña cómo hay que vivir la vida; mostrándonos la realidad de Su Reino donde si alguien muere, vive y si alguien se humilla, es enaltecido; y si da, entonces recibe. Un Reino donde la lista de estas contradicciones parece ser infinita y, aun así, revelan Su corazón.
Jesús dejó enseñanzas muy particulares acerca de algunas áreas de la vida.
Jesús ilustra el corazón del Padre en todo lo que hace y dice; por ello es nuestro modelo a seguir.
Él es Dios y es el dueño de todo lo que hay en el Cielo y en la Tierra. Así que a la hora de hablar de posesiones Él es el modelo a seguir. Su amor se mide por lo que Él dio, Él se dio a sí mismo.
Jesús nos dio una lección maravillosa de vida, cuando el modeló sus valores de excelencia vistiéndose con una túnica de gran precio, una túnica sin costuras. Pero mantuvo vigente la prioridad de interesarse por los pobres y los necesitados y por representar a quienes no tenían voz.
La Biblia nos muestra que la obediencia puede hacer prosperar a una persona. Jesús advirtió algo que no es tan reconocido en el Antiguo Testamento: Y es que las verdaderas riquezas, es decir las realidades del Reino que no se ven aquí y ahora, son mejores que el dinero. Y que el amor al dinero puede costarnos las verdaderas riquezas.
Jesús ilustró la hermosura del dar como la prioridad de las finanzas del Reino. Él también enseñó acerca del poder del contentamiento, consciente de que la codicia por las posesiones es el cáncer del alma. Muchas son las personas que cometen el error de pensar que Cristo era socialista, nada más lejos de la verdad. Él les prometió a sus discípulos que dejaran todo para seguirlo puesto que recibirían cien veces más de lo que habían dejado, ahora, en esta vida.
“¿Qué de nosotros, que lo hemos dejado todo y te hemos seguido?-comenzó a decirle Pedro. –Les aseguro- respondió Jesús- que todo el que por mí causa y la del evangelio haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos, o terrenos recibirá cien veces más ahora en este tiempo (casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y terrenos, aunque con persecuciones); y en la edad venidera, la vida eterna”. Mr. 10:28-30 NVI
Otro aspecto referido a la sabiduría aplicada al mundo de los negocios fue ilustrada por Jesús cuando compartió la parábola de los talentos, misma que tiene su paralelo con la parábola del dinero.
“El reino de los cielos será también como un hombre que, al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco mil monedas; a otro dos mil y a otro mil. Dio a cada uno según su capacidad. Luego se fue de viaje. El que había recibido las cinco mil fue enseguida y negoció con ellas y ganó otras cinco mil. Así mismo, el que recibió dos mil ganó otras dos mil. Pero el que había recibido mil fue, cavó un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo, volvió el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos. El que había recibido las cinco mil monedas llegó con las otras cinco mil. Señor -dijo-, usted me encargó cinco mil monedas. Mire, he ganado otras cinco mil. Su señor respondió: ¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor! Llegó también el que recibió dos mil monedas. Señor -informó-, usted me encargó dos mil monedas. Mire, he ganado otras dos mil. Su señor respondió: ¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor! Después llegó el que había recibido mil monedas. Señor -explicó- , yo sabía que usted es un hombre duro, que cosecha donde no ha sembrado y recoge donde no ha esparcido. Así que tuve miedo y fui y escondí su dinero en la tierra. Mire aquí tiene lo que es suyo. Pero su señor respondió: ¡Siervo malo y perezoso! ¿Así que sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido? Pues debías haber depositado mi dinero en el banco, para que a mi regreso lo hubiera recibido con intereses. Después ordenó: Quítenle las mil monedas y dénselas al que tiene las diez mil. Porque a todo el que tiene se le dará más y tendrá en abundancia. Al que no tiene hasta lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil échenlo afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y crujir de dientes”. Mt. 25:14-30 NVI
Prestemos atención a esta conclusión. Jesús dijo que se le quite las mil monedas al que menos tenía y lo mal administró y se lo diera al que más monedas tenía y que fue quien mejor administro los recursos.
En la parábola del dinero en el capítulo 19 de Lucas:
“Así que les dijo: Un hombre de la nobleza se fue a un país lejano para ser coronado rey y luego regresar. Llamó a diez de sus siervos y entregó a cada cual una buena cantidad de dinero. Les instruyó: Hagan negocio con este dinero hasta que yo vuelva. Pero sus súbditos lo odiaban y mandaron tras él una delegación a decir: No queremos a este por rey. A pesar de todo fue nombrado rey. Cuando regresó a su país, mandó llamar a los siervos a quienes había entregado el dinero, para enterarse de lo que habían ganado. Se presentó el primero y dijo: Señor, su dinero ha producido diez veces más. ¡Hiciste bien, siervo bueno! Respondió el rey. Puesto que has sido fiel en tan poca cosa, te doy el gobierno de diez ciudades. Se presentó el segundo y dijo: Señor, su dinero ha producido cinco veces más. El rey respondió: A ti te pongo sobre cinco ciudades. Llegó otro siervo y dijo: Señor, aquí tiene su dinero; lo he tenido guardado, envuelto en un pañuelo. Es que le tenía miedo a usted, que es un hombre muy exigente: toma lo que no depositó y cosecha lo que no sembró. El rey contestó: Siervo malo, con tus propias palabras te voy a juzgar. ¿Así que sabías que soy muy exigente, que tomo lo que no deposite y cosecho lo que no sembré? Entonces, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco, para que al regresar pudiera reclamar los intereses? Luego dijo a los presentes: Quítenle el dinero y dénselo al que recibió diez veces más. Señor-protestaron-, !él ya tiene diez veces más! El rey contestó: Les aseguro que a todo el que tiene se le dará más, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Pero en cuanto a esos enemigos míos que no me querían por rey, tráiganlos acá, y mátenlos delante de mí. Lc. 19:12-27 NVI,
En ambas parábolas, la persona que no era responsable en su trabajo terminaba sin nada. Y Jesús tomó lo poco que tenía el siervo irresponsable y se lo dio a la persona que más tenía.
El Maestro también nos enseñó cómo interactuar con personas muy importantes. Él nunca cambió quién era o su mensaje para dirigirse a los más famosos. Los títulos y las posiciones no lo impresionaban, y los sirvió como a cualquier otro ser humano.
Cristo entiende que cualquier promoción viene de Dios, y por eso le dio lugar a un líder religioso, llamado Nicodemo, que tenía tal miedo de lo que sus pares podrían llegar a pensar de él que se acercó a Jesús en medio de la noche. Jesús era firme al explicar lo que significaba ser un seguidor suyo, pero ejercía gracia con aquellos que tenían el corazón para obedecerle y no tenían el coraje que se necesitaba en ese momento para seguirle abiertamente. Al morir Jesús, Nicodemo trajo las especias para su entierro.
El Maestro tenía poca tolerancia a los líderes religiosos que usaban su posición para beneficio propio. Pero disfrutaba conversar e interactuar con aquellos que eran fieles a su llamado y demostraban ser humildes. En sus conversaciones también reconocía cuando tenían fe o sabiduría. Hablando con un Maestro de la Ley en Marcos:
“Al ver Jesús que había respondido con inteligencia, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y desde entonces nadie se atrevió a hacerle más preguntas”. Mr. 12:34 NVI
Pr. Rafael Vargas