A lo largo del Antiguo Pacto vemos que Dios siempre requirió sangre. En el Antiguo Testamento, el
El don de la profecía opera con el fruto de la bondad.
Profecía – significa fluir, burbujear, soltar, levantar, retozar, saltar.
Bíblicamente, la profecía debe confortar (fortalecer, vigorizar), edificar y animar (consolar, alentar).
La palabra bondad deriva de las palabras griegas Kalos y Agathos, la primera significa atractivo a la vista y la segunda significa santo o moral. Cuando se examina el fruto de la bondad, lo primero que se piensa es cuán atractivo es este fruto, no cuan moral es. Por ello la profecía debe ser siempre atractiva.
“Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis”. 1 Co. 14:1
Algunos creyentes creen que profetizar es el mejor don del Espíritu. Pero, el mejor don del Espíritu, es el don necesario para la ocasión.
“Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días”. Jl 2:28,29
Este pasaje nos dice que la profecía será algo que ocurrirá con frecuencia en los últimos tiempos.
Una persona que profetiza, antes que nada, debe ser un oidor de la Palabra de Dios. Normalmente la profecía no va a venir a través de creyentes que nunca estudian la Palabra.
¿Desea Ud. fervientemente profetizar? Entonces pase tiempo en la Palabra de Dios.
“Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel. Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo”. Ez. 3:1-2
Dios preparó a Ezequiel para su ministerio haciéndole “comer” primero la Palabra. Es muy importante que primero “comamos” la Palabra porque de otra manera no estaremos capacitados para juzgar si la profecía que oímos es bíblica o no lo es. Otra manera de prepararse para profetizar es hablar en lenguas con asiduidad.
“Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban”. Hch. 19:6
Ore en lenguas. Prepárese para profetizar.
9 principios para juzgar la profecía
- La profecía debe producir uno o más de los siguientes efectos: edificar, exhortar y consolar. “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación”. 1 Co. 14:3
- Toda profecía que viene de Dios no contradice la Palabra de Dios. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia…” 2 Ti. 3:16 y “Toda palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en él esperan. 6 No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, Y seas hallado mentiroso”. Pr. 30:5,6
- La verdadera Profecía siempre exaltará a Jesús. “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber…” Jn. 16:13-15
- La verdadera Profecía siempre producirá fruto en el carácter del creyente. “porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”. Ro. 14:17
- La profecía predictiva, si es de parte de Dios, siempre se cumplirá.
- Si alguna profecía promueve la desobediencia a la Palabra de Dios, entonces no viene de Dios. “Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis…” Dt. 13:1-5
- La verdadera profecía promueve la liberación, no la esclavitud ni la dictadura espiritual. “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” Ro. 8:15
- Trae vida nueva al creyente. “el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica”. 2 Co. 3:6
- La verdadera profecía es juzgada por el Espíritu de Dios dentro del corazón de cada creyente que la oye. “Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas”1 Co. 14:32
Si cree que recibe profecía sométala a juicio de sus autoridades espirituales.
Pr. Rafael Vargas