¿Por qué razón, el pueblo de Dios se perdió la hora de la visitación del Mesías? ¿Acaso no estaban
advertidos de ello? ¿No deberían haberlo sabido?¿Cómo podrían perderse algo tan importante para
su fe y supervivencia? Respuesta de múltiples aristas. Una respuesta es que fueron traicionados por
sus maestros. Jesús le dijo a Nicodemo, “… ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?” Jn. 3:10
Nuestros pecados se hacen más evidentes cuando consideramos la magnitud del mandato original
que Jesús dio respecto al Espíritu Santo.
“Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan”. Jn. 1:6
La Biblia lo llama un enviado de Dios. El no caía cómodo, no era encantador, no era una voz tranquilizadora ni
un orador amable. Era como un mazo de hierro. Su apariencia, su mensaje y sus demandas fueron radicales y
ofensivas para todos excepto para los “… que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”.
Mt. 5:6.



