Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que salido el demonio, el mudo habló; y la gente se maravilló. Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios. Otros, para tentarle, le pedían señal del cielo. Lc. 11:14-16.
Luego que Jesús echara fuera el demonio que estaba en el hombre mudo, en el vs. 16 la gente básicamente le estaba pidiendo que demostrara que ÉL realmente tenía poder del Dios viviente
“Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae”. Lc. 11:17
Jesús en el capítulo 11 de Lucas nos dio uno de los principios más importantes de la Biblia y lo dejó claro.
“¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” Lc. 11:11-13.
Él dijo: “Si quieres más de Dios, pídele al Padre que el Espíritu Santo more en ti y te dé poder”. Jesús hablaba con sinceridad, dijo: “Sé que eres malvado, pero si tu hijo/a viene a ti y te dice: "Quiero un huevo", ¿le dirías: "Déjame darte un escorpión”?
La iglesia de Corinto tenía activos los dones del Espíritu, pero ellos no los usaban apropiadamente. Por ello Pablo les escribió las cartas que conocemos como 1a y 2a Corintios, con el propósito de corregirles como un padre espiritual.
“De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?” 1 Co. 5:1-2
Pablo se enteró que un hombre de la iglesia estaba acostándose con la mujer de su propio padre. El hombre y la mujer en cuestión estaban totalmente de acuerdo, pero el apóstol Pablo estaba furioso y no iba a permitir que eso continuara en la iglesia. Así que Pablo dijo, “esto está mal. ¿Intentaron llamar a este hombre al arrepentimiento?”




