FORGOT YOUR DETAILS?

¿Necesitas un milagro? ¿Crees que Dios puede obrar un milagro por ti? ¿Necesitas un gran avance financiero? ¿Te enfrentas a un problema aparentemente insuperable? En ocasión del milagro de la alimentación de los cinco mil hombres, ciertamente, eran más de 5.000, porque la Biblia dice que el número de hombres era 5.000. Podrían haber sido fácilmente más de 15.000 personas, si sumamos a las mujeres y los niños que Jesús alimentó.

 

Y una gran multitud lo seguía, porque veía las señales que hacía en los enfermos. Entonces  Jesús subió a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. Ya estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Cuando Jesús alzó la vista y vio que una gran multitud se acercaba a él, le dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan, para que estos coman?». Pero decía esto  para ponerlo a prueba, pues él ya sabía lo que estaba por hacer. Felipe le respondió: «Ni doscientos días de sueldo bastarían para que cada uno de ellos recibiera un poco de pan». Jn. 6:2-7 RVC   

 

El Señor ve a esa multitud, percibe la existencia de un problema, y le pregunta a Felipe: “¿Dónde compraremos pan, para que estos coman?”. Jesús no estaba buscando consejo, y Juan, el apóstol, dejó muy claro que Jesús no buscaba consejo cuando le preguntó a Felipe. Porque Él ya sabía lo que iba a hacer.

 

¡Nunca hay un problema demasiado grande para que Jesús no lo resuelva! En el cielo no existe el pánico, allí solo hay planes. Dios sabe lo que va a hacer. Este mundo no está fuera de control. Nada sorprende a Dios. Entonces, ¿Por qué Jesús le hizo esa pregunta a Felipe? Quería que Felipe aprendiera algo sobre Felipe. Jesús le pregunta: "¿Cómo vamos a alimentar a toda esta gente?". Felipe le respondió: Ni doscientos días de sueldo bastarían para que cada uno de ellos recibiera un poco de pan,  en ese tiempo ellos estaban atravesando un periodo de penuria general. 

 

Felipe sabía exactamente cuánto se necesitaría para alimentarlos: un importe equivalente al 80% del salario de un año de un jornalero, para que cada uno tuviera un bocado de pan, y tenía razón, excepto por una cosa: al calcular todo esto, dejó a Jesús fuera de la ecuación. Cualquier ateo podría haber dado la misma respuesta que Felipe. Felipe dio una buena respuesta numérica, pero dio una mala respuesta, porque dejó a Cristo fuera de la ecuación.

 

En cada iglesia hay tres tipos de personas: los que solo calculan, los que intuyen y los que tienen fe. Los que solo calculan son como Felipe; simplemente lo resuelven y dicen: "Bueno, podemos hacer esto, no podemos hacer aquello". Lo crítico es que estos ¡Omiten a Dios! Y luego están los que intuyen. Dicen: "Bueno, siento que podemos hacer esto, o siento que podemos hacer aquello". Guiados por sentires, pero sin certeza. Y ambos están equivocados. Pero los que tienen fe son aquellos que reciben una palabra de Dios y creen que Dios SÍ quiere que la cumplamos, que la vivamos y experimentemos SU amor en ello.

 

No hay razón para despedir a las multitudes. Nuestra comisión del Padre Celestial es darles el pan de vida, y él nos ha ordenado hacerlo; ¡Él nos capacita para hacerlo!

 

En lo absoluto, NO hay nada malo en calcular, NO hay nada malo en intuir. Pero hay mucho de malo si se deja de lado la fe en este asunto. Así que Felipe simplemente dijo: "Bueno, es imposible".

 

Muchas veces tenemos un problema que intentamos resolver. Estamos usando todas nuestras fuerzas, o eso creemos, pero hay un Padre celestial, quien es totalmente sabio y todopoderoso, y que está dispuesto a ayudarnos, a intervenir y a ayudarnos con nuestro problema.

 

¿Qué hay en tu vida que sea inexplicable?. Felipe está trabajando en el ámbito de lo natural. ¿Qué hay en mi vida que sea inexplicable? Si puedes explicar sin Jesucristo, entonces no tengo derecho a pedirte que creas en el Dios al que sirvo. ¿Qué hay en tu vida que sea inexplicable? Cuando lo inexplicable es evidente en nuestras vidas, la gente creerá en el Evangelio que predicamos. ¿Qué te hace diferente de tu prójimo?

 

Felipe acaba de dar la respuesta que cualquiera podría haber dado ese día. Dejó a Jesucristo fuera del cálculo, fuera de la cifra. Este es el asunto que estoy plantando en tu corazón y en tu mente con la ayuda del Espíritu Santo: ningún problema es demasiado grande para que Él no lo resuelva. Y espero que lo creas. Realmente, ¿lo crees?

Pr. Rafael Vargas

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