“Así dice el Señor de los ejércitos: Dentro de poco tiempo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca. Haré temblar a todas las naciones. Entonces vendrá lo más deseado por todas las naciones, y llenaré de gloria esta casa. Lo digo yo, el Señor de los ejércitos”. Hageo 2:6-7 RVC
Dios va a hacer temblar las naciones con el fin de transferir cosas, sacará algo de un reino y lo entregará a su propio reino. La sangre de Jesús hizo algo así, medio un nuevo pacto, que tiene Dios con cada creyente. Dios conmueve las cosas con el fin de eliminar lo que puede ser conmovido. Si hay algo en tu vida que puede ser conmovido, eso no es de Él. Dios merece toda la alabanza porque lo que Él ofrece, a través de la cruz, es inconmovible, fiable, fuerte y estable.
“Así que nosotros, que hemos recibido un reino inconmovible, debemos ser agradecidos y, con esa misma gratitud, servir a Dios y agradarle con temor y reverencia. Porque nuestro Dios es un fuego que todo lo consume”. He. 12:28,29 RVC
La cruz de Cristo nos ha dado a cada uno la transferencia de lo que puede ser conmovido a un reino inconmovible. Como hijo de Dios, tú has recibido la entrada a un Reino inconmovible. Qué NO está sujeto a ningún acontecimiento que suceda a tu alrededor.
Si fijas tus ojos en la estabilidad de la cruz de Cristo, no puedes ser desestabilizado. Porque estás operando con el gobierno de un Rey diferente, y bajo una autoridad diferente a la del mundo. Cuando sientas que tu mundo se está deshaciendo, asegúrate de que no te niegas a escuchar a Dios. Él está tratando de liberarte de lo que Él sabe que no puede ofrecerte a largo plazo, paz, fuerza, o sabiduría. Cuando tu mundo se desmorona a tu alrededor, si mantienes los ojos en Jesucristo y en la promesa del nuevo pacto, tú no te derrumbarás con él.
Al inicio de la conquista de la Tierra Prometida, en la caída de los muros de Jericó. Dios guía a Josué y su ejército, quienes marcharon alrededor de Jericó hasta que los muros de la ciudad cayeron. Pero, un aspecto que a menudo se deja fuera de mención es lo que le pasó a una porción del muro que no cayó. Mientras todo temblaba y se derrumbaba, la vivienda de una mujer llamada Rahab permaneció intacta, dicha vivienda estaba ubicada en la parte exterior del muro de Jericó. Cuando ella recibió a los espías en su casa y los escondió de su propio gobierno con el fin de protegerlos, ella se alió con los israelitas y con su relación de pacto con Dios.
“Entonces, con una cuerda, ella los descolgó por la ventana, porque la casa en la que vivía estaba pegada a la muralla de la ciudad”. Jos. 2:15 RVC.
Cuando Jericó cayó, su vivienda y su familia dentro de esta permanecieron a salvo. Esto se debió a que Rahab decidió alinearse con otro Rey, el único de un reino inconmovible. Ella se había puesto a sí misma bajo la cobertura y el pacto de Dios.
Es muy importante destacar que los muros de Jericó cayeron, a excepción de una pequeña parte donde Rahab ató un cordón de grana fuera de su ventana. La grana era el símbolo de que ese hogar estaba protegido por la sangre de Cristo. Al hacerlo, demostró su sumisión y se alineó con Dios.
En la cruz, la vida de Jesús se convirtió en nuestro cordón de grana, ya que posicionó a cada uno de nosotros, que hemos puesto nuestra fe en Él, bajo la protección del Nuevo Pacto. Aunque las cosas que te rodean pueden llegar a ser inestables, cuando tu fijes tus ojos en Jesús, recordarás la promesa de su pacto y que perteneces a un reino inconmovible.
Hay y habrá pruebas en esta vida. El Señor a menudo usa esas pruebas para revelarte aquello que puede ser conmovido a fin de que también sea eliminado de ti. Él es un Dios celoso.
“Nuestro Dios es fuego consumidor”. Eso es una referencia, al fuego consumidor que consumía el sacrificio colocado sobre el altar en el templo, sacrificio que era totalmente quemado. En tiempos del Antiguo Testamento, el propósito del sacrificio era dictar sentencia con el fin de liberar a Dios para que siguiera dando las bendiciones. Este acto de juicio servía como purificación.
Lo que Cristo hizo en la cruz fue hecho a nuestro favor en la luz de Dios como “un fuego consumidor”. Su muerte nos permite experimentar a Dios de tal manera que nosotros debemos mostrarle nuestro más sincero agradecimiento, porque Él es el fundamento y la estabilidad de nuestra vida.
Cuando las cosas se calientan en tu vida, recuerda que Dios no está trayendo juicio sobre ti. Él no está tratando de alejarte. Puede ser que te esté disciplinando, porque Dios disciplina a los que ama. También puede estar tratando de separarte de aquello a lo que no debes estar apegado o dependiente. Pero debes saber que Él no te está juzgando para castigarte. Cristo tomó nuestro castigo en la cruz. Dios tiene una meta en mente para las pruebas y el dolor que entran en nuestras vidas. Esa meta es pasarnos a nosotros a una experiencia diaria de su reino inconmovible.
Analogía: Del traje elegante con arrugas. Aplicas la plancha caliente …
Porque nuestro Dios es fuego consumidor, Él aplica disciplina en aquello que no corresponde en nuestra vida. Él elimina las cosas que pueden ser consumidas para que podamos experimentar plenamente su estabilidad inconmovible. La razón por la que Él permitirá el calor en tu vida es para separarte de los elementos que hay en ella que no le dan gloria. ¿Por qué? Porque Él ha escogido usarte como un reflejo de sí mismo a los demás. Él quiere que le glorifiques por medio de tu vida. Él anhela bendecirte, pero quiere asegurarse de que tú eres capaz de recibir esa bendición en la fe. La cruz te ha proporcionado un nuevo pacto con Dios, que te pone en un reino que no se conmueve a pesar de toda la conmoción a tu alrededor. En medio de lo que te preocupa, tan malo como pueda parecer, confía en Él. Escúchale. Hónrale. Respóndele. Ten fe en Él. Él no tiene la intención de dañarte
La cruz es un recordatorio de que lo que estás experimentando no es el juicio. En realidad, es todo lo contrario. Recuerda siempre: las pruebas en tu vida están allí para revelar el tesoro del nuevo pacto y la estabilidad que viene cuando te sometes a Dios y caminas con Él. Están diseñadas para liberarte de lo que puede ser conmovido con el fin de crecer y ampliar tu experiencia con lo que no puede ser conmovido: Dios y su reino inconmovible.
Pr. Rafael Vargas