“Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle”. Mt. 26:14-16
Cuando los discípulos solo eran doce y uno de ellos era un diablo (Jn. 6:70), no debemos esperar que haya ninguna sociedad perfectamente pura dentro de nuestro mundo. Los doce fueron escogidos para ser amigos íntimos de Jesús sin embargo uno de ellos lo traicionó. No hay lazos de amistad, ni deber ni gratitud que puedan detener en la carrera del mal a quienes llevan dentro al diablo.
El tema central de Romanos 6, 7 y 8 es la santificación. La santificación es un crecimiento progresivo en la justicia. Se trata de convertirnos cada día más en aquello para lo que Dios nos salvó. La santificación es cómo vivir la vida cristiana.
Romanos 6 nos muestra cómo debe ser la vida cristiana. La frase clave es "liberados del pecado" (Ro. 6:7 RVC). No significa que no podamos pecar, sino que, como creyentes, no tenemos por qué pecar. Romanos 6 nos lleva a Saber que estamos identificados con Jesús. Es decir, vivir sobre esa base, y luego entregarnos diariamente a Dios.
“Así dice el Señor de los ejércitos: Dentro de poco tiempo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca. Haré temblar a todas las naciones. Entonces vendrá lo más deseado por todas las naciones, y llenaré de gloria esta casa. Lo digo yo, el Señor de los ejércitos”. Hageo 2:6-7 RVC
Dios va a hacer temblar las naciones con el fin de transferir cosas, sacará algo de un reino y lo entregará a su propio reino. La sangre de Jesús hizo algo así, medio un nuevo pacto, que tiene Dios con cada creyente. Dios conmueve las cosas con el fin de eliminar lo que puede ser conmovido. Si hay algo en tu vida que puede ser conmovido, eso no es de Él. Dios merece toda la alabanza porque lo que Él ofrece, a través de la cruz, es inconmovible, fiable, fuerte y estable.






