Cada vez que Dios estaba listo para hacer algo especial y maravilloso, este es introducido a través de un escenario doloroso. Dios permitió la angustia y el dolor con el fin de introducir la nueva situación.
Cuando Dios está listo para hacer algo nuevo en nuestra vida, Él sabe que no estamos preparados para ello, nos encontramos muy metidos en nuestros caminos, atados a nuestro pasado, y apegados a una forma equivocada de pensar para aceptar el cambio. Entonces Dios tiene que hacer cosas para provocar un cambio en nosotros antes de que lo nuevo pueda suceder. Él nos prepara. Una separación de lo que dependíamos anteriormente debe ocurrir para que seamos capaces de verle.
Una de las preguntas más importantes que tienen los cristianos es: "¿Cómo puedo conocer la voluntad de Dios para mi vida?". En Gn. 24, se ve que la mano de Dios está sobre sus siervos, ayudándolos a hacer lo que Él quiere que hagan.
Abraham, el padre de Israel, tiene un hijo llamado Isaac. Y llegó el tiempo en que Isaac necesitaba una esposa. Abraham desea obtener una esposa para su hijo. De manera similar, Dios desea tener una esposa para su Hijo, Jesucristo. La Iglesia es la novia de Cristo. ¿Cuál es el deseo del Padre? Es conseguir una esposa para su Hijo y que esté lista para la Cena de las Bodas del Cordero.





