El capítulo 12 de 1ª Corintios presenta los dones espirituales dados por Dios al Cuerpo de Cristo para el perfeccionamiento de los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. Uno de ellos es el discernimiento de espíritus, ya sean angelicales o demoníacos, y el uso apropiado de este don está dirigido edificar a la iglesia.
La palabra liberación se usa para referirse a todo tipo de libertad espiritual, el discernimiento de espíritus generalmente está relacionado con la expulsión de demonios una vez discernidos. A esto le llamamos Ministerio de Liberación. Vamos a la cita que originó nuestro mensaje:
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Mr. 16:15-18
Jesús enseña claramente que la liberación es la primera, no la última, señal de quienes creen. Él dijo: “Estas señales deben ser hechas en mi nombre”, porque ahí reside el poder. Nadie puede afirmar con razón que el poder de expulsar demonios haya cesado, porque al hacerlo se estaría afirmando que el nombre de Jesús —y su poder— ya no está disponible.
Desconcierta cómo las personas que creen que el nombre de Jesús puede salvar y sanar, también pueden negarse a creer que hay poder en el nombre de Jesús para expulsar demonios. Como creyentes, tenemos el privilegio de vivir Su Gran Comisión: hacer lo que Jesús hizo y a su vez nos instruyó a hacer, y ver cómo se cumple cada día.
Hablarán nuevas lenguas
“Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas”. Mr. 16:17
Exactamente ¿qué significa hablarán en nuevas lenguas? Significa lo que la Biblia dice que significa. El inicio del cumplimiento de esta frase está registrado en Hch. 2, cuando los partos, los medos y más de una decena de nacionalidades oyeron la Palabra de Dios hablada en su propia lengua, las 120 personas reunidas en el Cenáculo el día de Pentecostés fueron repentinamente llenas del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, conforme el Espíritu les daba que hablasen. Hch. 2:4.
“Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas; pero hágase todo decentemente y con orden”. 1 Co. 14:39-40
El apóstol Pablo nos exhorta a no prohibir el hablar en lenguas, y que ello no sustituya la profecía. ¿Por qué? Porque la Biblia enseña que quien habla en lenguas en público no debe ser el mismo que la interpreta.
“Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios”. 1 Co. 14:27-28
Representan dos dones diferentes en dos personas distintas. Por lo tanto, la lengua hablada da paso a la interpretación profética, y el misterio de esta interacción reside en el Espíritu de Dios.
Dios no provoca la confusión. Cuando es real, sabrá que es real por la siguiente razón: Una lengua verdaderamente hablada como don del Espíritu siempre producirá un resultado justo para la edificación del pueblo de Dios y para la convicción de los perdidos.
La Biblia dice en 1 Co. 14 que las lenguas son una señal para los creyentes, y si quienes no creen la oyen, la interpretación profética de la lengua los convencerá. Y, los acercará a Cristo.
Es importante destacar que no todos tienen las mismas experiencias ni de las mismas maneras. No todos tienen los dones para dárselos libremente a diferentes personas, para sus propios fines. El Espíritu Santo otorga y administra libremente los dones del Espíritu Santo, y todos son de Él.
En el Cuerpo de Cristo cumplimos diferentes funciones y para que seamos efectivos nos son proporcionados los dones espirituales que nos habilitan para hacer lo que tenemos que hacer.
Con relación a orar en lenguas, hay un tipo de oración en Ro. 8:26 “…donde el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”. A través de este tipo de lengua, el Espíritu Santo ora a través de nosotros con verbalizaciones que no se pueden expresar con palabras de nuestro idioma común, por lo que sonará extraño a quienes lo escuchen. Llamamos a esta forma de lengua nuestro lenguaje espiritual, el cual generalmente utilizamos en nuestro tiempo de oración. No necesito entender cómo funciona para saber que funciona. Jesús dijo que esa señal seguirá a aquellos que creen, así que, en obediencia, deberíamos fluir en ello, según nos guíe el Espíritu Santo.
Tomarán en las manos serpientes
En el versículo 18 leemos: Tomarán en las manos serpientes. Esto no significa que debas andar por ahí recogiendo serpientes sin motivo alguno. Te aconsejo que no hagas algo tan imprudente. Estaremos protegidos ante un gran peligro, pero no debemos buscarlo donde Dios no nos guía.
Uno de los cumplimientos de esta promesa sobre las serpientes ocurrió en Hechos 28:3 cuando Pablo estaba haciendo fuego en la isla de Malta. La Biblia dice que una serpiente salió del fuego y se le prendió en la mano. Pablo se sacudió la serpiente y la echó al fuego. Pablo estaba exactamente donde el Señor lo guió, así que estaba a salvo de las serpientes en ese momento. En el pasaje en estudio, Jesús nos dice que cuando las cosas se oponen al pueblo de Dios que obra según su voluntad, no debemos temerles.
Y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño
En medio del vs. 18 leemos: y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño. Dios no sugiere que andemos bebiendo veneno a propósito para demostrar su grandeza. Dice que si bebemos algo que venga con la intención de envenenarnos, no nos hará daño. Hay quienes odian la enseñanza de la Palabra de Dios, y la vida de los apóstoles estuvo en peligro por ello. Constantemente intentaron matar a los primeros santos para silenciarlos. Jesús nos está diciendo que no debemos tener miedo de la cultura y de los planes nefastos que intentan impedirnos predicar el evangelio.
Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán
Al final de este pasaje Jesús dijo: sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Si creemos que hay poder en el nombre de Jesús para expulsar demonios, ¿por qué no creeríamos que Dios aún puede sanar a las personas enfermas? Sé que sí puede. ¿Es siempre la voluntad de Dios sanar a los enfermos? No. A veces Dios permite la enfermedad para sus propios fines.
“Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”. Jn. 11:4
Dios sí puede usar la enfermedad en la vida de una persona, por lo que a veces la sanidad no llega. Pero nunca uses eso como excusa. Si alguien te pide que ores por él, debes sentirte impulsado a imponerle las manos y orar por él allí mismo, sin ninguna duda, sea cual sea su condición, y con la plena convicción de que Dios puede sanar a esa persona.
La imposición de manos sobre los enfermos con la intención de traer sanidad de Dios es una de las señales que seguirán a quienes creen. El poder no está en nuestras manos; proviene del Espíritu Santo en el nombre de Jesús. Lo creamos o no.
Pr. Rafael Vargas