La palabra "confirmar" significa "atestiguar, respaldar, establecer". Jesucristo, como la semilla del Pacto de Abraham, confirmó ese pacto con señales y milagros, y con la palabra y la revelación de Dios. Dios confirmó todo lo que era, todo lo que hizo y todo lo que dijo. El libro de Hebreos dice:
“...tan grande salvación, la cual habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios, y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad”. He. 2:3,4.
En cada época, Satanás desata un arma de engaño masivo. Ante ello, el cielo no es pasivo, ni se sorprende. Tengamos siempre presente, Dios no puede ser engañado.
Ante la proximidad del mal, el Espíritu Santo recluta personas. Él anhela expresar Su supremacía sobre el mal a través de vasos purificados.
Para entender lo que se avecina debemos volver a visitar el Valle de los Huesos Secos. Hasta donde el profeta Ezequiel puede ver, son huesos secos y blanqueados. El mensaje al profeta es gráfico: aquí no hay vida, alguna.
El Espíritu Santo está reuniendo un ejército para Sí mismo. Tiene la intención de imbuirlos con gracia y poder especial para lograr actos poderosos al final de la historia. Estarán equipados de manera única para enfrentar el mal sofisticado de nuestro tiempo. Pero todo comienza haciendo las paces con el Espíritu Santo y restaurándolo al lugar que le corresponde.
En Hechos verá la manera realista en que los creyentes se relacionan con el Espíritu Santo. Mientras lo reverenciaban profundamente, tenían un sentido de Su cercanía y Su participación en sus operaciones diarias. Se comportaron como si Él estuviera cerca y casi pudieran verlo. Sobre todo, anticiparon sus instrucciones.
El bautismo del Espíritu Santo es el enemigo natural de las artimañas del diablo que pretenden paralizar a la iglesia. Cuando Dios se derrama sobre su pueblo, la cultura de la iglesia cambia instantáneamente. Una audiencia se transforma en un ejército. Y se desata un hambre insaciable por la Palabra de Dios.
El bautismo del Espíritu, es un don a la iglesia, y es tan urgente e importante, que a la Iglesia Primitiva se le prohibió comenzar a operar hasta que lo hubiera recibido.
¿Qué podemos hacer con los demonios que están estrangulando a nuestra Nación? ¿Podemos romper su hechizo sobre Bolivia? Los demonios divisivos nos han llevado al borde de la guerra civil. Espíritus de lujuria han difundido la perversión que ha contaminado cada aspecto de nuestra cultura. Los demonios han desatado la adicción y la violencia. ¿Podemos detenerlos? No sólo podemos, es nuestro deber derribarlos.
“Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” 2 Co. 10:4-5
Los hombres y las mujeres del pueblo protestaron enérgicamente contra sus hermanos judíos, pues había quienes decían: ”Si contamos a nuestros hijos y a nuestras hijas, ya somos muchos. Necesitamos conseguir trigo para subsistir”. Otros se quejaban: “Por conseguir trigo para no morirnos de hambre, hemos hipotecado nuestros campos, viñedos y casas”. Había también quienes se quejaban: “Tuvimos que empeñar nuestros campos y viñedos para conseguir dinero prestado y así pagar el tributo al rey . Y aunque nosotros y nuestros hermanos somos de la misma sangre, y nuestros hijos y los suyos son iguales; a nosotros nos ha tocado vender a nuestros hijos e hijas como esclavos. De hecho, hay hijas nuestras sirviendo como esclavas, y no podemos rescatarlas, puesto que nuestros campos y viñedos están en poder de otros”. Neh. 5:1-5 NVI
El pueblo de Israel estaba pasando por una gran necesidad económica. Muchos habían empeñado sus campos y sus viñedos para llevar trigo para comer a sus hogares; otros lo habían hecho para prestarse dinero y pagar el tributo al rey. Pero lo crítico se plantea en el vs. 5 cuando dicen: a nosotros nos ha tocado vender a nuestros hijos e hijas como esclavos...
“¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. No tienen, porque no piden”. Stgo. 4:1-2 NVI
Esta porción de la Palabra nos dice que discutimos y peleamos debido a que deseamos algo y no lo conseguimos.
El significado de la palabra BENDICIÓN, en hebreo Barak, es:
1. hablar bien de una persona o cosa.
2. Alabanza
3. El deseo que Dios sea propicio o prospere a una persona.
4. También se usa para expresar acción de gracias.
Los beneficios de Dios dados al ser humano son una bendición. A los creyentes Dios nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Ef. 1:3.
Cuando Dios nos da una promesa es como que ÉL visualizó el futuro y nos trae la palabra necesaria para llevarnos
a donde ÉL quiere que estemos. Esto sucede con las siguientes dos promesas que el Señor le dio a su pueblo acerca
de los últimos días.
“Después ellos se arrepentirán y buscarán nuevamente al Señor su Dios, y a David, su rey. En los últimos días acudirán con temor reverente al Señor y a sus bondades”. Os. 3:5 NVI











