Hablando en términos militares, un soldado con valentía, pero sin entrenamiento, es un objetivo fácil para un enemigo entrenado. Y haciendo una analogía podemos decir que es igualmente cierto que un creyente entusiasta sin entrenamiento es una presa fácil para el diablo.
¿Cómo puede una iglesia que solo está manteniendo su cabeza a flote recibir entrenamiento para impactar una cultura en depravación? Esto es una triste realidad – la iglesia está absorbiendo más oscuridad del mundo de lo que está alumbrando al mundo con su luz. La falta de poder e influencia en la Iglesia ha disminuido a niveles desastrosos. Y si esta tendencia continua por más tiempo, la Nación se perderá para siempre. Lo que desconcierta es que estamos perdiendo esta guerra espiritual por las razones equivocadas.
Hoy vamos a tener Santa Cena. Jesús mismo nos pidió que lo hiciéramos, y sirve para recordar la obra de nuestro Señor en la cruz.
El Nuevo Pacto fue instituido por el Señor inmediatamente antes de Su muerte en Jerusalén. Fue hecho con los doce apóstoles, quienes representaban a la Casa de Israel y la Casa de Judá, según la carne, pero eran el fundamento de la Iglesia del Nuevo Pacto, siendo los doce apóstoles del Cordero.
¿Por qué razón, el pueblo de Dios se perdió la hora de la visitación del Mesías? ¿Acaso no estaban
advertidos de ello? ¿No deberían haberlo sabido?¿Cómo podrían perderse algo tan importante para
su fe y supervivencia? Respuesta de múltiples aristas. Una respuesta es que fueron traicionados por
sus maestros. Jesús le dijo a Nicodemo, “… ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?” Jn. 3:10
Nuestros pecados se hacen más evidentes cuando consideramos la magnitud del mandato original
que Jesús dio respecto al Espíritu Santo.
“Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan”. Jn. 1:6
La Biblia lo llama un enviado de Dios. El no caía cómodo, no era encantador, no era una voz tranquilizadora ni
un orador amable. Era como un mazo de hierro. Su apariencia, su mensaje y sus demandas fueron radicales y
ofensivas para todos excepto para los “… que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”.
Mt. 5:6.
Luego de que Jesús anunciara a sus discípulos que iba a abandonar este mundo, ellos quedaron abrumados. Nuestro Señor entonces les habló palabras buenas y consoladoras: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da…” Jn. 14:27.
El dejó en calidad de legado a sus fieles discípulos, dos cosas muy valiosas, más valiosas que el oro y la plata:
Un modelo de vida. “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas” 1 P. 2:21 Un ejemplo, libre de mancha y marcado por la humildad.
Su paz.
Muchos dicen que la voluntad de Dios es difícil de conocer. Si eso es cierto, ¿Cómo podemos conocer nuestra misión? ¿Tiene eso algún sentido?
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Ro. 12:1-2
El ser humano ante la falta de discernimiento espiritual tiende a cometer graves equivocaciones en contra de la
voluntad de Dios, misma que ha de ser revelada por el Espíritu Santo.
Jesús nos dijo una misión central del Espíritu Santo: “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de
justicia y de juicio” Jn. 16:8. Las correcciones vitales y las advertencias proféticas del Espíritu Santo destinadas a
guiar vidas y hasta una nación no deberían ser estorbadas por ningún tipo de conclusión o doctrina humana, en
especial referida al pecado, la justicia y la corrección.











