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Existen 3 clases de fe:

i. La fe para aceptar al Señor Jesucristo como nuestro Señor y Salvador.

ii. Existe una clase sobrenatural de Fe para ayudarnos en las ocasiones difíciles.

iii. El fruto de la fidelidad (fe) , el cual viene de nuestro espíritu humano nacido de nuevo.

El don de discernimiento de espíritus es asistido por el fruto de la Fe (fidelidad), porque para ser un amigo verdadero es necesario ser fiel. La fidelidad es importante para Dios.
El don de la profecía opera con el fruto de la bondad.

Profecía – significa fluir, burbujear, soltar, levantar, retozar, saltar.

Bíblicamente, la profecía debe confortar (fortalecer, vigorizar), edificar y animar (consolar, alentar).

La palabra bondad deriva de las palabras griegas Kalos y Agathos, la primera significa atractivo a la vista y la segunda significa santo o moral. Cuando se examina el fruto de la bondad, lo primero que se piensa es cuán atractivo es este fruto, no cuan moral es. Por ello la profecía debe ser siempre atractiva.

DISCIERNAN LOS ESPÍRITUS

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo”. 1 Jn. 4:1

Juan nos exhorta a "probar los espíritus". Cuando la Biblia nos dice que debemos evaluar si un espíritu es "de Dios", significa que algunos espíritus son de Dios y los demás no. Juan dice que el esfuerzo para evitar ser seducido por los espíritus oscuros de los falsos profetas debe implicar probar los espíritus, lo que indica la dificultad de discernir los espíritus que pueden aparecer como "ángeles de luz".

“Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz”. 2 Co. 11:14
“Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda”. Mt. 18:23-27

En Mt. 18:27 vemos que el Señor de la parábola se conmovió porque el hombre se postró con arrepentimiento y humildad, suplicando. Solo el Rey podía empeorar la situación o liberar al hombre de la deuda y mejorarla. El Rey, sabiendo que el hombre no podía pagarle, y viendo su sumisión y humildad, dijo: “Voy a hacer algo mejor que darte más tiempo. Voy a perdonarte todo”. El hombre tenía una deuda que jamás podría pagar, y el Rey la borró por completo simplemente porque era un hombre compasivo y comprensivo.
A lo largo del Antiguo Pacto vemos que Dios siempre requirió sangre. En el Antiguo Testamento, el sacrificio de sangre solo cubría el pecado y la rebelión del pueblo, por un periodo de tiempo limitado, antes de que se requiriera otro sacrificio. La razón de ello está expresada en el siguiente versículo:

“porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados”. He. 10:4

“Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión”. He. 9:22

PARA SER MAS QUE VENCEDORES

¡Jesucristo viene por segunda vez!

La Palabra de Dios y la cultura están en conflicto, y no se puede seguir a Jesús y a la cultura al mismo tiempo. Con esta certeza, es crucial que el cuerpo de Cristo comprenda el papel profético de la liberación en estos últimos días.

“Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”. Ap. 12:10-11

DESTRUIR FORTALEZAS ESPIRITUALES

Una persona con fortalezas no necesita más liberación de demonios; necesita más disciplina. Su capacidad para resistir las conductas pecaminosas que han fortalecido esa fortaleza es fundamental, así como la lectura de la Biblia y la oración diaria, a más ayunar continuamente, no dejando de lado el revestirse diariamente de toda la armadura de Dios. Al rechazar las tentaciones de la carne mediante la autoridad del nombre de Jesús, puede enfrentar y debilitar las fortalezas en su vida.

“Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada”. Mt. 12:43-44.

Note las palabras mi casa. Este es el meollo del asunto de las fortalezas. Los demonios se fortifican en la vida de una persona construyendo una casa. La Biblia llama fortaleza a ese lugar fortificado.

HABLEMOS DE MALDICIONES

El ministerio de liberación abarca tres aspectos distintos de la guerra espiritual:

1. Expulsar demonios,

2. Derribar fortalezas y

3. Romper maldiciones.

Las maldiciones generacionales, los demonios y las fortalezas espirituales son tres cosas muy diferentes, y debemos abordarlas como tres facetas distintas del arsenal del enemigo contra nosotros. En pocas palabras, los demonios se expulsan mediante la liberación, las fortalezas espirituales se derriban mediante la disciplina y las maldiciones se rompen por decreto.

TOMA Y EJERCE AUTORIDAD

La historia comienza con una esposa que, tras ser agobiada por un demonio, de pronto volvió a sentirse normal. Aquello que la atormentaba desapareció sin explicación, dejándola aliviada. Al día siguiente, se levantó con una vitalidad renovada y pensó: "¡Guau! ¡Tengo ganas de salir a correr! Me alegra ver a mis hijos contentos ". Es como si volviera a la normalidad sin esfuerzo, acaba de volver a ser la persona que siempre fue. Cree que los días oscuros quedaron atrás, pero lo que no comprende es que un demonio atormentador simplemente ha decidido abandonarla por sus propios motivos y decisión.

Entonces, un día, el demonio regresa y observa esta transformación positiva en su vida. El demonio encuentra la casa tan vacía como cuando se fue, y ahora está barrida y arreglada, pero la puerta sigue abierta para él. Ojo, con esto: Si dejan la puerta principal abierta el tiempo suficiente, algo indeseable entrará en su casa. Esto es tan cierto en el mundo espiritual como en el natural. En el natural, podría ser un mosquito o incluso una fiera. Si dejan la puerta principal abierta, tengan la seguridad de que algo entrará.

SALIDA O EXPULSIÓN

En el ministerio de liberación, el principio de que un demonio regresa a la casa de donde salió se ha malinterpretado con efectos negativos, ya que ha mantenido a más personas en cautiverio que las que ha liberado.

“Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación”. Mt. 12:43-45

En la liberación, lo primero que debemos determinar es si las personas que vamos a ministrar son salvas o no. Si una persona no es salva mediante el arrepentimiento y la fe en la Palabra de Dios, y no ha sometiendo su vida al señorío de Cristo, permanece vulnerable a los demonios. La manera efectiva de expulsar demonios de una persona perdida es primero lograr su salvación y luego ministrarla en liberación. ra que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”. Mt. 12:31-32.
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