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CUIDA TU HABLAR

“Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba. Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será éste aquel Hijo de David? Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios”. Mt. 12:22-24.

Jesús acababa de echar fuera un demonio cuando los fariseos le acusaron de liberar al hombre haciendo uso de un poder demoniaco. En su respuesta, rica y aleccionadora, Jesús sacó a luz lo que llamamos un pecado imperdonable.

“Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; más la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”. Mt. 12:31-32.

UN DIA EN LA VIDA DE CRISTO

“Llegaron a Cafarnaúm, y en cuanto llegó el día de reposo, Jesús fue a la sinagoga y se dedicó a enseñar. La gente se admiraba de sus enseñanzas, porque enseñaba como corresponde a quien tiene autoridad, y no como los escribas”. Mr. 1:21-22 RVC.

El evangelio de Marcos es el que registra la mayor cantidad de milagros hechos por Jesús. Solo en el primer capítulo ya tenemos el relato de tres liberaciones. Y estas increíbles historias se dan en un período de veinticuatro horas en el ministerio de Jesús, un día en la vida de Cristo.

Jesús y sus discípulos llegan a Cafarnaúm, e inmediatamente se dirigen a la sinagoga, allí abre un rollo y comienza a enseñar la Palabra. Cuando lo hace, la Escritura dice: Se admiraron de sus enseñanzas. Noten que presenta doctrina, no sugerencias ni comentarios.

POR LA AUTORIDAD DE DIOS

Cuando Jesús realizó el milagro de echar fuera del hombre al demonio que le enmudecía, este milagro conmocionó a todos, y ya estaba demostrando que Jesús era el evangelio personificado.

“Pues si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿vuestros hijos por quién los echan? Por tanto, ellos serán vuestros jueces”. Lc. 11:19.

En aquel tiempo, los judíos creían en una forma de exorcismo que no les daba la victoria porque desconocían el elemento clave para expulsar demonios: el poder del nombre de Jesús.
Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que salido el demonio, el mudo habló; y la gente se maravilló. Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios. Otros, para tentarle, le pedían señal del cielo. Lc. 11:14-16.

Luego que Jesús echara fuera el demonio que estaba en el hombre mudo, en el vs. 16 la gente básicamente le estaba pidiendo que demostrara que ÉL realmente tenía poder del Dios viviente

“Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae”. Lc. 11:17
Jesús en el capítulo 11 de Lucas nos dio uno de los principios más importantes de la Biblia y lo dejó claro.

“¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” Lc. 11:11-13.

Él dijo: “Si quieres más de Dios, pídele al Padre que el Espíritu Santo more en ti y te dé poder”. Jesús hablaba con sinceridad, dijo: “Sé que eres malvado, pero si tu hijo/a viene a ti y te dice: "Quiero un huevo", ¿le dirías: "Déjame darte un escorpión”?
La iglesia de Corinto tenía activos los dones del Espíritu, pero ellos no los usaban apropiadamente. Por ello Pablo les escribió las cartas que conocemos como 1a y 2a Corintios, con el propósito de corregirles como un padre espiritual.

“De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?” 1 Co. 5:1-2

Pablo se enteró que un hombre de la iglesia estaba acostándose con la mujer de su propio padre. El hombre y la mujer en cuestión estaban totalmente de acuerdo, pero el apóstol Pablo estaba furioso y no iba a permitir que eso continuara en la iglesia. Así que Pablo dijo, “esto está mal. ¿Intentaron llamar a este hombre al arrepentimiento?”
Luego de Pentecostés la Iglesia empezó a crecer abundantemente debido a que hubo el derramamiento del Espíritu Santo. Y se empezó a apreciar el suceso de muchas cosas particulares.

“Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé, levita, natural de Chipre, como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles”. Hch 4:36-37

En Hechos 5, encontramos en la Iglesia a dos miembros que se llamaban Ananías y su esposa Safira. Estas dos personas eran miembros de la iglesia, por ende, salvos, bautizados y llenos del Espíritu. Ellos mencionaron a la Asamblea que habían vendido una propiedad suya y dieron el dinero obtenido a la iglesia, cuando ellos solamente dieron una parte. El problema era que ellos dijeron que lo habían dado todo. Ellos mintieron solo para que los vieran que eran más santos que los demás
“¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” 1 Co. 6:15-19

Pablo es explícito al referirse al tema de la inmoralidad sexual y nos recuerda que nosotros nunca debemos profanar nuestros cuerpos, es decir nuestros templos, con perversidad como la fornicación. El versículo 19 NO dice que tal contacto perverso no sea posible para alguien que está habitado por el Espíritu Santo, sólo nos dice que nunca debería suceder. En los versículos del 15 al 18 de 1 Co. 6, Pablo nos habla de la forma en que tratamos nuestros cuerpos a través de la idolatría y la perversidad de la cultura. En ninguno de estos pasajes la Palabra de Dios dice que un cristiano NO pueda estar bajo la influencia de un espíritu demoníaco, a pesar de ser templo del Espíritu.

CREER O NO CREER

El capítulo 12 de 1ª Corintios presenta los dones espirituales dados por Dios al Cuerpo de Cristo para el perfeccionamiento de los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. Uno de ellos es el discernimiento de espíritus, ya sean angelicales o demoníacos, y el uso apropiado de este don está dirigido edificar a la iglesia.

La palabra liberación se usa para referirse a todo tipo de libertad espiritual, el discernimiento de espíritus generalmente está relacionado con la expulsión de demonios una vez discernidos. A esto le llamamos Ministerio de Liberación. Vamos a la cita que originó nuestro mensaje:

NO SOLO OIDORES, SINO HACEDORES

“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores…” Stgo. 1:22

La Biblia es práctica y profética. Simplemente, o creemos en la Biblia o no lo hacemos, y las únicas partes de la Biblia en las que realmente creemos son las partes en las que realmente nos comportamos.

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