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DESCUBRIR LA PRESENCIA

“Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu. Jn. 19:28-30 RVR60

Pensar que cuando Jesús dijo: Consumado es, Él estaba proclamando que su vida como hombre en la Tierra estaba llegando a su fin, es un error. Tanto la Ley como los Profetas habían juzgado a la humanidad correctamente, porque el mismo Dios declaró: “La persona que peque morirá. Ningún hijo cargará con la culpa de su padre ni el padre con la del hijo. Al justo se le pagará con justicia y al malvado se le pagará con maldad”. Ez. 18:20 NVI.

PROMESAS PARA HAMBRIENTOS

“La ley y los profetas se proclamaron hasta Juan. Desde entonces se anuncian las buenas noticias del reino de Dios, y todos se esfuerzan por entrar en él”. Lc. 16:16 NVI

Hay un mensaje importante, el Evangelio del Reino, que superó tanto a la ley como a los profetas. Uno de ellos es el mensaje que prevalece, y el otro, que ya se cumplió, ha quedado obsoleto. Uno tiene el respaldo del cielo; el otro; no. Uno se encarga de revelar el propósito de Dios en este tiempo, y detalla nuestra misión; el otro, no.

NO CONFUNDA DESTINO CON MISIÓN

El Antiguo Testamento revela cosas maravillosas de la vida bajo el Nuevo Pacto a través de representaciones imperfectas, eso quiere decir que hay ilustraciones naturales de verdades espirituales. Por ejemplo, sabemos que los judíos debían ofrecer un cordero sin mancha como pago por la expiación de sus pecados. Pero ahora, también sabemos que Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Una vez que lo nuevo viene como respuesta a una representación del Antiguo Testamento, ya no hay necesidad de volver adoptar ese símbolo. De lo contrario, los sacrificios de animales aún tendrían valor.

El Antiguo Testamento en su totalidad apunta a Jesús. Él es la figura central de TODA la Escritura. La ley y los profetas declararon su rol como Mesías, explicando cómo completaría el plan de redención divino. Todas las historias, profecías y leyes lo señalaban a Él en distintos niveles, al igual que el letrero de una carretera detalla que ciudades se encuentran por delante. El letrero es real y tiene un significado, pero, en sí, no es la realidad que estamos buscando. En este caso, no tenemos que adorar la señal del Antiguo Testamento. Tampoco podemos permitirnos distraernos, como si de alguna manera su contenido fuera una realidad más importante que el mensaje del mismo Mesías.

UNA VISIÓN DIFERENTE

Vamos a detallar cuatro de las cosas principales que hace el Antiguo Testamento por nosotros y que nos ayudan a reconocer y a experimentar la bondad de Dios, y son:

Revelar la gravedad de lo que hace el pecado. Exponer la condición de la humanidad Demostrar la necesidad de un Salvador Mostrar a Jesús como única solución posible para nuestra condición.

UN FUNDAMENTO VIVO

La seguridad de cualquier edificio se basa en el principio de que el edificio tiene que permanecer fiel al fundamento, ya que el fundamento establece los parámetros de lo que se va a construir.

Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos del pueblo elegido y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular. Ef. 2:19-20 NVI.

BENDICIÓN EN EL RACIMO

El derramamiento del Espíritu ocurre donde hay un grupo unido reunido, como un racimo de uvas. Lo vemos con los 120 creyentes en el aposento alto. Ellos estaban allí en unidad.

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar”. Hch. 2:1 RVC

No podemos tratar de que la Biblia diga lo que nosotros creemos, tenemos que ajustar lo que creemos de acuerdo a lo que establecen las Escrituras.

La Palabra de Dios nos permite cortar y moldear nuestras ideas, de manera que estas se ajusten a la forma bíblica que estableció el Señor. Ilustrémoslo con un ejemplo:

VIVIR CONFORME AL DISEÑO

“Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, levantó los ojos al cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús a su derecha. Dijo entonces: Veo los cielos abiertos, y que el Hijo del Hombre está a la derecha de Dios”. Hch. 7:55-56 RVC

La experiencia de Esteban fue marcada por la persona de Jesucristo y el trono de Dios.

Hay muchos actos de Dios donde se puede apreciar su poder y fuerza extrema. El Antiguo Testamento está en sintonía con ese tipo de situaciones, a partir de la apertura del Mar Rojo, o el juicio en forma de fuego que cayó sobre Sodoma y Gomorra, los relámpagos y truenos en el Monte Sinaí cuando Moisés visitó a Dios. Pero hay un hecho bíblico que supera a todos a mi entender. Fue la experiencia cuando Jesús se bautizó en el río Jordán.

“Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia”. Mr. 1:9-11

LIMITAR Y DESBLOQUEAR

De allí, Jesús se fue a su tierra, y sus discípulos lo siguieron. Cuando llegó el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga. Al escuchar a Jesús, muchos se preguntaban admirados: ¿De dónde sabe este todo esto? ¿Qué clase de sabiduría ha recibido? ¿Cómo es que con sus manos puede hacer estos milagros? ¿Acaso no es este el carpintero, hijo de María, y hermano de Jacobo, José, Judas y Simón? ¿Acaso no están sus hermanas aquí, entre nosotros? Y les resultaba muy difícil entenderlo. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, excepto en su propia tierra, entre sus parientes, y en su familia. Y Jesús no pudo realizar allí ningún milagro, a no ser sanar a unos pocos enfermos y poner sobre ellos las manos; y aunque se quedó asombrado de la incredulidad de ellos ... Mr. 6:1-6 RVC

Un hermano comentó la experiencia que tuvo con su hijo de 17 años. Estando ambos en el despacho del padre, el muchacho le dijo a su padre que él podía abrir la caja fuerte que tenía allí la familia. Su padre respondió, “prueba a ver si puedes hacerlo”. El joven comentó, “sé que tiene código, pero puedo abrirla”. El padre le dijo: “A ver”. Y lo hizo. El padre le preguntó ¿cómo pudiste hacer eso? Y respondió “Estuve detrás de ti y te estuve observando”.

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