“Mas bien, revistámonos del Señor Jesucristo, y no busquemos satisfacer los deseos de la carne”. Ro. 13:14 RVC
Debemos apropiarnos de la vida de Cristo.
“La noche ha avanzado, y se acerca el día. Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas, y revistámonos de las armas de la luz”. Ro. 13:12 RVC
Pablo, el apóstol, en Ro. 13:14, dice que nos revistamos del Señor Jesucristo. Y en Ro. 13:12 dice que nos revistamos de la armadura espiritual.
¿Qué significa revestirnos del Señor Jesucristo? La respuesta la encontramos en la carta a los gálatas.
”Porque todos ustedes, los que han sido bautizados en Cristo, están revestidos de Cristo. Nos revestimos de Él en la salvación”. Ga. 3:27 RVC
Y esto se expresa gráficamente en el bautismo en agua, símbolo del revestimiento interior, cuando al ser justificados quedamos unidos a Cristo de una vez y por todas.
El versículo 14 que estamos estudiando, nos dice que no basta con el recuerdo del acto del bautismo, es necesaria una continua actitud de santidad y pureza a ejemplo del Señor del que un día nos revestimos. Eso significa que nos revestimos de Él en la santificación. Cada día de tu vida debes apropiarte de la persona de Jesucristo para tu vida diaria. Así como te cepillas los dientes, te peinas y te vistes. De la misma manera, debes reclamar todo lo que Jesucristo es para tu vida diaria.
Como creyente hay dos maneras de vivir la vida. Puedes intentar vivir la vida cristiana por tu propio poder o puedes apropiarte de todo lo que Jesucristo es para ti y dejar que Él te dé el poder y la fuerza para vivir como debes vivir.
Una perspectiva nos muestra que el Señor es el amo y nosotros somos los esclavos. El amo planeó el día del esclavo. Cada día de nuestra vida acudimos a Jesús y le decimos: “Señor Jesús, sé que tienes un plan maravilloso para mi vida. Señor, muéstrame lo que quieres que haga hoy. Haré lo que quieras. Diré lo que quieras. Iré adonde quieras que vaya”. Jesús no solo tiene un plan para nuestras vidas; Él es el modelo para ellas. Jesús nos dejó un ejemplo para que sigamos sus pasos.
Cada día de nuestra vida debemos buscar ser como Jesús. Debemos preguntarnos: “¿Qué haría Jesús en esta circunstancia? ¿Cómo actuaría Jesús en este momento?”. Debemos revestirnos del poder de Cristo, reclamar el poder de Cristo para cada decisión, para cada batalla, para cada tentación.
Luego en Ro. 13:14, dice: no busquemos satisfacer los deseos de la carne. Él dice que no hagamos planes para pecar. ¿Sabes dónde empieza el pecado? En la mente. Planeamos pecar. Este pasaje, fue usado por Dios para traer a Cristo a quien se convertiría en el gran teólogo Agustín, en el mundo católico conocido como San Agustín. Estando un día, sentado en un jardín, oyó la voz de un niño que le decía: “Toma y lee”. Abrió su Biblia y leyó Romanos 13:14. Y se convirtió gloriosamente en creyente. Más tarde, Agustín vio a uno de sus antiguos compañeros de pecado. Al verlo, echó a correr. El antiguo compañero le dijo: “¡Agustín, Agustín, no corras! Solo soy yo”. Agustín siguió corriendo y dijo: “Sí, pero ya no soy yo”. Eso es lo que debemos hacer. No provean para que la carne satisfaga sus lujurias. Más bien, revístanse del Señor Jesucristo.
¿Qué hora es para el cristiano? Es hora de despertar. Es hora de limpiar. Es hora de arreglarse.
¿Sabes qué hora es para la persona perdida? Es 2 Co. 6:2, donde la Biblia dice que ahora es el tiempo excepcional. Hoy es el día de salvación.
Es más tarde de lo que crees. El tiempo se acaba.
Pr. Rafael Vargas